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Lesiones de tendones en la mano y el brazo: causas, tratamiento, cirugía y recuperación
El Dr. Carlos Thams explica qué son las lesiones de tendones de la mano, la muñeca y el codo, cuáles se tratan sin cirugía y cuáles hay que operar sin demora. Debajo del vídeo tienes la transcripción completa, pregunta a pregunta.
Lo esencial del episodio
- Las lesiones de tendones de la mano y el brazo son de dos tipos: las traumáticas, por un corte, un golpe o un esfuerzo brusco, y las inflamatorias, como las tenosinovitis, que muchas veces responden a un esfuerzo continuado o a un movimiento repetitivo.
- Un tendón roto o cortado se opera hoy en prácticamente todos los casos y cuanto antes, mejor: es cuestión de días, porque el tendón se retrae y cada vez es más difícil de reparar.
- El dedo en resorte, si se coge a tiempo, tiene un tratamiento conservador bastante eficaz; cuando no responde, se resuelve con una cirugía de diez minutos o menos y con muy pocas complicaciones.
- Tras reparar un tendón flexor, lo más difícil viene después de la cirugía: la rehabilitación tiene que evitar que el tendón se vuelva a romper y, a la vez, combatir la rigidez y las adherencias.
- El Dr. Thams recomienda consultar con un especialista cuando no sabes qué es lo que te duele y no demorar nunca una lesión traumática, porque algunas dejan de ser tratables cuando ha pasado cierto tiempo.
Transcripción de la conversación entre Javier Vicente y el Dr. Carlos Thams.
Bienvenidos a Mano de Santo. Hoy vamos a hablar con el Dr. Carlos Thams de lesiones tendinosas, y quédate a escuchar este episodio porque son bastante más frecuentes, bastante más habituales de lo que parece y, según me ha contado fuera de micro el doctor Carlos Thams, es muy probable que a lo largo de nuestra vida tengamos alguna de estas.
¿Qué son las lesiones tendinosas en el brazo y las manos y qué estructuras están involucradas?
Vale, pues esto es sencillo de entender. Nosotros tenemos un esqueleto con un montón de huesos y, para movernos, hay unas articulaciones que permiten la movilidad de donde acaba un hueso y empieza el siguiente, por así decirlo, ¿no? ¿Y quién controla este movimiento? Pues los músculos. Los músculos son la carne, por así decirlo, ¿no? Su función es contraerse, ¿vale?
Cuando se activan los miocitos, las células del músculo, provocan una contracción y el músculo se acorta. Al acortarse tira de una cuerda, una cuerdita, básicamente, que es el tendón. El tendón es aquello que une el músculo a la parte del hueso del que tiene que tirar, ¿vale? Entonces, gracias a esa contracción del músculo, a través del tendón se hace un efecto de tracción en esa inserción y hay un movimiento.
Tenemos músculos en todas partes. Hay músculo estriado, que es el músculo que nos atañe ahora, y luego tienes músculo liso, que en este capítulo no tiene nada que ver: es el que se encuentra, por ejemplo, en los vasos sanguíneos.
¿Cuáles son las causas más comunes de las lesiones tendinosas en estas áreas?
Mira, las lesiones de tendones las podemos enfocar en dos tipos. Las que son traumáticas, es decir, secundarias a un traumatismo, a un sobreesfuerzo, que puede producir una rotura total o parcial del tendón, tanto a nivel de la inserción del tendón en el hueso o en el propio recorrido del tendón, porque hay algunos tendones que son muy largos y se pueden cortar. Imagínate que te cortas con una copa de cristal en la mano y, pam, te cortas un tendón y de pronto tienes un dedo que ya no se mueve.
Y luego también está la unión miotendinosa, allí donde ese tendón se une con el vientre muscular, que también es una zona que es susceptible de lesión. Esto en cuanto a las traumáticas: puede ser, ya te digo, por un corte, por un golpe, por un traumatismo o incluso por un esfuerzo brusco importante.
Y luego están las no traumáticas, que vienen por un cambio inflamatorio; por ejemplo, las tenosinovitis, que es una inflamación de la vaina de los tendones, ¿no? Los tendones, para poder moverse, van por una especie de tubito, ¿no? Como que están cubiertos por una membrana que los lubrica, permite que deslicen y los alimenta. Los tendones son estructuras que de por sí tienen muy, muy poco aporte sanguíneo. Son básicamente estructuras de tejido fibroso, ¿no?, colágeno, y no están muy bien alimentadas. Entonces, necesitas este líquido sinovial para permitir el deslizamiento correcto.
Hay algunos tendones que son muy cortos y otros tendones que son muy largos, como te decía; por ejemplo, los flexores y los extensores de los dedos. Entonces, en las manos hay muchísimos tendones. Cada dedo tiene por lo menos dos o tres o más tendones. Entonces, imagínate la de tendones que puede haber en toda una mano y que crucen la muñeca.
En el codo también tenemos tendones, ¿vale? Tendones de músculos muy grandes, como por ejemplo el bíceps. El bíceps tiene tres tendones, dos en el hombro y uno en el codo. También es una lesión relativamente frecuente en deportistas o en gente que en su trabajo realiza tareas de fuerza.
Hay factores predisponentes anatómicos que pueden hacer que seas más susceptible a que se te rompa algún tendón. Por ejemplo, eso se ha visto en las roturas del tendón del bíceps distal, en el codo: que hay una pequeña variante anatómica en la forma que tiene la inserción de ese tendón en el hueso que te hace un poquito más susceptible a que se te rompa. Por eso algunas veces hay pacientes que un día se rompen un tendón y tres años después se rompen el del otro brazo. ¿Y por qué a este se le han roto los dos y a otros pacientes no les pasa nunca eso? Pues es porque se han visto estas cositas. Entonces, esas cosas pueden favorecer esto.
¿Qué actividades o comportamientos pueden contribuir a estas lesiones?
Luego, respondiendo a comportamientos que pueden contribuir a estas lesiones, como preguntabas: las tenosinovitis muchas veces responden a un esfuerzo continuado o a un movimiento repetitivo. Muy frecuente en patología laboral, por ejemplo; muy frecuente en padres y madres primerizos a la hora de coger al bebé en brazos. Son lesiones muy, muy, muy frecuentes y es muy posible que nos vaya a pasar a cualquiera de nosotros en algún momento de nuestra vida por uno u otro motivo, y a veces no lo sabemos hasta que nos pasa.
¿Cómo se diagnostican?
A ver, aquí el diagnóstico es principalmente clínico. Cuando digo diagnóstico clínico, responde al conjunto, o sea, a las conclusiones a las que llegamos los médicos con la exploración física y la historia que nos cuenta el paciente, ¿vale? A veces es evidente y el paciente te viene con una herida que se ha hecho con un cuchillo al sacar el hueso del aguacate o al cortar jamón en Navidad, y ahí ves el tendón cortado; pues nada, eso ya es un diagnóstico sencillo.
Otras veces es más sutil. Otras veces hay que hacer diagnóstico diferencial, es decir, que hay otras causas que pueden provocar el mismo síntoma y hay que utilizar alguna prueba complementaria. Pero el diagnóstico es predominantemente clínico, o sea, se basa en la exploración física. Y si hay alguna duda, las pruebas complementarias nos pueden ayudar. Por ejemplo, las ecografías son muy útiles para este tipo de patologías.
¿Los síntomas y secuelas son diferentes en una lesión muscular o en una lesión de ligamento?
Efectivamente. Los ligamentos son estructuras que estabilizan articulaciones, estabilizan los huesos entre sí; no están unidos directamente a un tendón o a un músculo, ¿no? Es la principal diferencia: una lesión de un ligamento va a provocar una lesión articular, una inestabilidad. Puede tener consecuencias sobre la función muscular y tendinosa si esa articulación que quieres mover con el músculo no se mueve bien por la lesión ligamentosa, pero el comportamiento es diferente.
Y las lesiones musculares, por suerte, no son tan frecuentes como las lesiones tendinosas, por lo menos no en el miembro superior. El comportamiento es diferente, el pronóstico suele ser mejor y la recuperación es mucho más sencilla que una lesión tendinosa. Pero, te digo, son muchísimo menos frecuentes que las propias lesiones tendinosas.
¿Y por qué se recupera mejor un músculo que un tendón? ¿Es por lo que comentabas antes del aporte de sangre a la estructura?
Efectivamente. A ver, el tendón, cuando se rompe y está completamente roto, no tiene casi por sí solo ninguna capacidad, o muy poca, de hacer una cicatriz funcional buena, salvo en casos muy concretos, porque, al ser estructuras que casi siempre están en tensión, si se rompe se va a separar. Entonces, no vamos a tener la posibilidad de juntarlo si no le ayudamos externamente con una cirugía.
En cambio, una tenosinovitis es un proceso inflamatorio. Los músculos en sí no suelen tener sinovitis porque no tienen tejido sinovial, o sea, no tienen esa membrana sinovial; entonces no tienen ese problema de la inflamación, ¿vale? Por ejemplo, pacientes que tienen enfermedades autoinmunes que favorecen la sinovitis, como la artritis reumatoide, por ejemplo, no tienen afectación muscular per se; tienen afectación en aquellas estructuras que tienen membrana sinovial, como son las articulaciones o las vainas tendinosas.
Y los músculos tienen también la ventaja de que, como decías tú, están muy bien vascularizados: hay mucha sangre, y donde hay sangre hay factores de crecimiento, y se va a formar una cicatriz. No se recupera: si tú te cortas un músculo con un cuchillo, por ejemplo, yo qué sé, te clavan un puñal o te cortas con un cuchillo jamonero un músculo, el músculo no va a hacer una cicatriz funcional, o sea, no vas a tener tejido muscular nuevo, sano, sino que va a hacer una cicatriz y las fibras del músculo se van a ver acortadas.
Por ejemplo, tú cortas un músculo por la mitad: ese músculo va a cicatrizar y prácticamente siempre consigue cicatrizar bien. Ahora, el músculo va a perder potencia porque las fibras musculares son mucho más cortas, son la mitad, pero se van a contraer también. Entonces, el músculo no pierde toda su función, pero sí pierde potencia.
¿Qué opciones de tratamiento no quirúrgico hay disponibles para lesiones tendinosas?
Bueno, pues para aquellas que se tratan con tratamiento conservador: por ejemplo, las lesiones miotendinosas prácticamente nunca requieren cirugía, que son esas lesiones en las que hay un arrancamiento parcial de donde nace el tendón en el músculo, con el tejido muscular. Se ve, por ejemplo, también en el codo, en el bíceps, o en la musculatura del pronador o los flexores en la mano. A veces eso se trata con tratamiento conservador. Básicamente es reposo, inmovilización, y a veces ni siquiera requiere mucha inmovilización: simplemente reposo, de evitar el esfuerzo de tensar mucho la zona, porque ya tenemos un proceso de cicatrización que va a ser eficaz.
En las tenosinovitis, algo extremadamente frecuente, del que todo el mundo habrá oído hablar, son los famosos dedos en resorte, también conocido como dedo en gatillo, pero bueno, es realmente indiferente. Dedo en resorte son las tenosinovitis de los tendones flexores, que a veces hacen que se nos quede engatillado un dedo. Si lo cogemos a tiempo, tiene un tratamiento conservador, es decir, no quirúrgico, bastante eficaz, pero hay que cogerlo a tiempo para evitar que esa inflamación ya provoque cambios estructurales en la anatomía que ya hacen que fracase luego el tratamiento conservador. Pero funcionar, puede funcionar, y hay opciones.
¿Qué papel juegan el reposo, la fisioterapia y otros métodos conservadores en la recuperación?
Claro que sí. Efectivamente, la fisioterapia es muy útil para muchos de los tratamientos que hay. El reposo, como decía, está indicado en según qué lesiones, y bueno, también podemos ayudarnos de tratamiento médico, como los antiinflamatorios, corticoides; puntualmente pueden ayudar a bajar esa inflamación del tendón.
¿En qué situaciones se recomienda la cirugía para tratar las lesiones tendinosas en el brazo y las manos?
Hombre, en todas aquellas lesiones traumáticas que tienen una interrupción o una rotura del tendón, eso hoy en día se opera prácticamente en todos los casos, porque si no es extremadamente poco probable que el tendón pueda recuperarse por sí solo. Es cierto que hay algunas roturas de tendones que no precisan cirugía porque su déficit no es tan importante para el paciente, pero claro, eso son circunstancias muy concretas en pacientes muy concretos.
Te digo, no es lo mismo un paciente, un cirujano, por ponerte un ejemplo, que necesita el extensor largo del pulgar —a ver si se me ve—, el que hace este gesto con el pulgar. Se ve, ¿verdad? Vale. Ese gesto, para cualquier cirujano o cualquier persona que maneja unas tijeras, por ejemplo los barberos, los peluqueros, es fundamental para nosotros. Pero a lo mejor para una persona que tiene que cargar sacos de plátanos o, yo qué sé, no sé, un escritor o un periodista, pues a lo mejor no es fundamental y puede prescindir de tener que recuperar ese tendón. Ahora, se queda con la secuela y la tendrá que asumir, pero esa es una situación en la que se puede pensar, por ejemplo.
Pero vamos, básicamente toda aquella lesión traumática que tenga una rotura hoy en día precisa tratamiento quirúrgico.
Y luego están las otras lesiones, las lesiones inflamatorias, que no se han curado en tiempo y forma correcto con tratamiento conservador y que se pueden solucionar con la cirugía. Por poner un ejemplo, el dedo en resorte o la tenosinovitis de De Quervain, que tiene hasta su nombre propio: es una tenosinovitis que ocurre en el borde radial, en el borde de donde está la base del pulgar en la muñeca. Esa, por ejemplo, responde bastante mal a la fisioterapia, y aquí es cierto que la cirugía es la mejor opción cuando ya está instaurado, ya llevas unos cuantos meses con el dolor y no se te ha quitado de otra forma.
¿Cuáles son los procedimientos quirúrgicos comunes y cuál es su efectividad?
Bueno, pues mira, los podemos dividir en lo que son las lesiones traumáticas que mencionaba antes. Por ejemplo, te cortas un tendón. Bueno, pues eso requiere una reparación quirúrgica, y cuanto antes se haga, mejor. No estamos hablando de horas, pero sí de días, porque en la lesión del tendón luego el tendón se retrae, las fibras de colágeno se van acortando, es más difícil reparar y hay más riesgo de secuelas y de rigideces articulares, etcétera. O sea, que eso es algo que hay que tratar sin demora: cualquier corte, ya sea de un tendón extensor o de un tendón flexor.
Hay algunas lesiones muy concretas que se tratan sin cirugía, pero que también hay que tratar bien desde el principio con inmovilizaciones concretas. Por ejemplo, aquellas lesiones en las que se ha desinsertado el tendón de la falange distal, en la punta del dedo, lo que conocemos como dedo en martillo, que es cuando el dedo se cae después de un traumatismo y uno quiere estirarlo y no es capaz de estirar la punta del dedo. Si esto se trata correctamente con el tratamiento conservador desde el principio, tiene muy buen pronóstico. También te digo, es una lesión latosa: hay que estar varias semanas con la inmovilización y eso también te puede fastidiar.
Y luego también están las lesiones de grandes tendones. Por ejemplo, vámonos al codo: la lesión del bíceps distal. Eso requiere una cirugía que es medianamente compleja, y hay que hacer una reinserción anatómica de este tendón en el hueso donde se inserta, que concretamente es en el radio proximal, porque participa en la flexión del codo, pero sobre todo en la supinación, que es hacer este giro. Entonces, en algunos pacientes es imprescindible que el paciente tenga esa fuerza, esa potencia, para hacer este giro correctamente: gente que trabaja, por ejemplo, como mecánicos, instaladores, que están todos con destornilladores o cosas así.
Y ahí hay que hacer también una cirugía, no demorarla: el tiempo corre en contra. Tenemos un tiempo límite; es muy importante, hay un tiempo límite, ¿no? No es ir diciendo: «No, primero voy a ir a hacer fisioterapia a ver si con eso mejoro o no». Si es esta la lesión, esto no va con fisioterapia: esto necesita cirugía y ya posteriormente la rehabilitación.
Y luego, lo otro que me estás preguntando también, qué otros procedimientos se utilizan: pues lo que decía, la liberación de un dedo en resorte. Es una lesión bastante dolorosa, bastante molesta; no es tan invalidante como para que no puedas hacer tu vida diaria, pero es el típico que dices: «Cachis la mar, voy a coger una bolsa, me duele; me levanto por la mañana con el dedo encogido». Pues es una cirugía de diez minutos o menos y es resolutiva totalmente, tiene muy buen pronóstico y es una cirugía muy, muy agradecida. Muy agradecida y con muy, muy pocas complicaciones.
¿Cuál es el proceso de rehabilitación después del tratamiento de una lesión tendinosa en el brazo o las manos?
¿Lleva mucho tiempo? ¿Cómo de importante es con respecto a la cirugía?
Es fundamental hacer una buena recuperación después de un tratamiento quirúrgico. Vamos a ir ahora por el contrario: te voy a hablar de las lesiones más sencillas, tanto para el cirujano como para el paciente, como son los dedos en resorte, la tenosinovitis de flexores, que es superfrecuente. Por eso te digo, cada semana operamos varios pacientes; entonces, es tan frecuente… Pero el paciente me pregunta: «¿Y ahora qué tengo que hacer?». Pero yo les digo a todos: usar la mano con normalidad, moverlo mucho, utilizar esa mano, reincorporarla a la rutina diaria desde el primer minuto. O sea, el paciente tiene que salir del quirófano abriendo y cerrando un puño desde el principio, y eso, realmente, si lo hace bien, es todo lo que necesita.
Hay algunos pacientes que por sus circunstancias pueden necesitar un poquito más de ayuda, pero vamos, en la mayoría de ellos, en este tipo de patologías, solo necesitan recuperar su función y punto: moverla y usarla.
En cambio, por ejemplo, las roturas de los tendones flexores: la cirugía, bueno, tiene su grado de complejidad, hay que hacerla bien y tal, pero aquí lo más difícil es lo que viene después de la cirugía, porque hay que rehabilitar de una forma muy concreta, evitando o intentando reducir al mínimo el riesgo de que se forme una rotura. Ya te digo, son estructuras mal vascularizadas, tienen mal aporte sanguíneo, la cicatrización y la curación biológica del tendón es muy lenta y a veces precaria.
Y además hay varios enemigos contra los que tenemos que luchar. Uno es ese riesgo de que se vuelva a romper el tendón si tiramos demasiado pronto, demasiado fuerte de él: se desgarra. Es como si tú cogieras un trozo de calamar y lo coses: si tiras fuerte, el calamar, el tendón, se puede desgarrar. Y luego también tienes que luchar contra la rigidez de las articulaciones, porque estás un tiempo sin moverlas correctamente. Es complejo. Requiere un paciente que entienda su patología, que participe activamente, un buen equipo de fisioterapeutas. Es complejo, sí.
¿Cuáles son las posibles complicaciones si no se trata bien ese tendón dañado?
No me ciño únicamente a la cirugía, sino también a la rehabilitación.
A ver, si no se trata bien, y a veces aunque se trate bien y se sigan todos los pasos correctamente, hay complicaciones, y no son demasiado infrecuentes en las lesiones de tendones flexores, por ejemplo, que son las adherencias. Las adherencias es ese proceso de cicatrización que se forma alrededor del tendón. Cuando un tendón se corta y requiere su reparación quirúrgica, pierde esa membrana protectora, ese tubito que te decía al principio por el cual desliza alegremente el tendón. Y eso favorece luego que los fibroblastos, que son las células que fabrican el tejido de cicatrización… se va quedando todo pegado a todo.
Entonces, por eso es importante que haya un deslizamiento, para reducir ese efecto al mínimo, ¿no? Eso es una de las complicaciones más frecuentes y que casi todas estas lesiones van a sufrir en mayor o menor grado, y el paciente tiene que mover activamente, cuando ya se pueda, para soltar y romper estas adherencias. Es una de las complicaciones más frecuentes.
Otras complicaciones son no reconocer lesiones asociadas, porque, como decía, en la mano hay muchas estructuras importantes en muy poco espacio. Si tú te cortas un dedo aquí, lo más probable es que no solo te cortes un tendón, sino que te cortes también un nervio y a veces también una arteria. Entonces, eso hay que reconocerlo y tratarlo también.
Por ejemplo, se puede dar que el paciente tenga la lesión del nervio y el tendón asociada y el nervio incluso se repare correctamente, pero a veces esa recuperación del nervio puede ser incómoda para el paciente. Le decimos: «Tienes que masajearte las cicatrices», y bueno, el paciente se va a apretar en la herida y le da un calambre muy, muy desagradable, y obviamente a nadie le gusta sufrir. Entonces todo eso influye, todo esto influye, sí.
¿Qué medidas preventivas o de autocuidado pueden ayudar a evitar futuras lesiones tendinosas?
Una de ellas: como te digo, ninguno de nosotros va a estar exento de sufrir en algún momento de nuestra vida algún proceso de tenosinovitis. Intentar no quitarle hierro al asunto, es decir, reconocer el problema y consultar con algún especialista: «Oye, ¿qué tengo? ¿Qué puedo hacer?». No dejarlo pasar, porque aquí el problema es que, si se cronifica una tenosinovitis, ya va a dar lugar, o puede dar lugar, a un proceso, a un cambio anatómico en las poleas en las que se queda enganchado el tendón, etcétera, y puede llegar un momento que ya la cirugía sea inevitable.
Entonces, lo primero que hay que hacer es reconocer la lesión. Si es una urgencia, evidentemente acudir a urgencias para que te atiendan lo antes posible. Y si es ese dolor insidioso que empieza progresivamente, poco a poco —dolor por la noche, «me despierto con el dedo que me hace como un clic, clic» y cosas así, o «me está doliendo la muñeca cada vez que cojo peso»—, consultarlo. Consultarlo es lo primero que yo haría siempre. Es una medida preventiva o medida de la primera fase de tratamiento.
Preventiva, hombre: si ya conoces esas situaciones que van a poder dar lugar a una sinovitis o una tenosinovitis, intentar evitarlas. Por ejemplo, trabajadores; por ponerte un ejemplo, gente que trabaja en un laboratorio y tiene que hacer muchísimo el gesto de pipetear, que es una pipeta, un tubito, y están haciendo así con el pulgar, ¿vale? No es infrecuente que estos pacientes desarrollen una sinovitis del tendón flexor largo del pulgar.
Y bueno, entonces, sabiendo esto, pues se recomienda, por ejemplo, en estos casos de esfuerzos repetitivos, hacer pausas, cambiar de mano, utilizar otras ayudas externas y, evidentemente, en cuanto empiecen los primeros síntomas, no seguir, o sea, descansar y dejar que el tendón pueda volver a recuperarse.
¿Qué resultados pueden esperar los pacientes a corto y largo plazo después de una cirugía de una lesión tendinosa?
Volvemos a dividir las lesiones entre las traumáticas agudas y las que son para tratar una tenosinovitis, por ejemplo, problemas crónicos más leves. Los resultados en las tenosinovitis estenosantes, lo que viene siendo un dedo en resorte, son excelentes en casi todos los pacientes. Evidentemente, todas las cirugías son susceptibles de complicarse: no todos los pacientes son iguales, no todas las manos son iguales, no todos los dedos son iguales y siempre hay algo que puede complicarse. Pero, ya te digo, es extremadamente poco frecuente.
Tiene muy buen resultado, el paciente está muy contento en muy poco tiempo y recupera su autonomía y su calidad de vida en un tiempo récord. Antes incluso de que quitemos los puntos, los pacientes ya tienen una movilidad completa y prácticamente sin dolor. Esto en cuanto a esto.
Las lesiones traumáticas a veces dejan algún grado de secuela, una limitación de la movilidad; a veces necesitan una segunda operación para liberar esas adherencias que te mencionaba antes. Entonces, bueno, el paciente tiene que entender que eso es una lesión grave y que tiene que armarse también de paciencia para tratarla correctamente y dejarse guiar un poco por los profesionales. Pero bueno, ya te digo, hay lesiones que curan muy bien, lesiones que curan regular y todas, que yo sepa, curan, o casi todas.
¿Algún consejo final para alguien que tenga o sospeche que tiene una lesión en un tendón de la mano o el brazo?
Pues mira, lo primero que hay que hacer: si sospechas que puedes tener una lesión tendinosa, yo consultaría con un especialista. No tengo ningún lugar a dudas al respecto. A veces son lesiones tan frecuentes y tan comunes que están al alcance de cualquier médico de cabecera, y lo puede diagnosticar con facilidad y dar las primeras nociones de tratamiento conservador. Y si ves que ya no funciona, pues consultar con un especialista antes de que sea tarde. Eso sería lo primero que diría yo.
Los consejos: bueno, si ya hemos tenido antecedentes familiares o antecedentes en la otra mano, o lo que sea, de un problema de estos, intentar evitar esfuerzos repetitivos, estar alerta a los primeros síntomas que aparecen y, si ya tenemos el problema establecido, no retrasar la ayuda y consultar. Y ya las lesiones traumáticas: evidentemente, las lesiones traumáticas de tendones requieren tratamiento sin demora, o sea, cuanto antes se haga, mejor.
¿A partir de cuánto tiempo, si me molesta algo o me empieza a dar algo, ya debería considerar ir a visitar a un cirujano de mano?
Me quedo con esto último que has dicho de no retrasarlo. Una regla que podamos usar, más o menos: ¿qué ventana de tiempo recomiendas tener de referencia?
Depende de la lesión, Javier. Esto es, insisto —soy muy repetitivo, como el ajo, con esto—, pero vamos: si es un dolor insidioso que empieza poco a poco y que no es constante, bueno, pues puedes ver un poquito cómo evoluciona, ¿eh? Pero si no sabes qué es y no tienes la capacidad de adivinarlo, no lo adivines. Consulta, y ahí no lo dejes esperar si no sabes lo que es. Ahora, si ya te han dicho qué es y que se puede tratar de forma conservadora, bueno, pues ya estás tranquilo, ya sabes lo que tienes y ya sabes cómo cuidarte. Eso es fundamental.
Y las lesiones traumáticas: no puedes ver qué va a pasar. Si es una lesión traumática, cuanto antes. O sea, no lo demores, Javier, no lo demores, porque luego las consecuencias… Hay lesiones que, ya cuando ha pasado cierto tiempo, no son tratables.
Lesiones tendinosas: el consejo es claro. No dejes pasar esa ventana biológica en la cual una cirugía o una intervención, incluso conservadora, hace que se recupere el tejido.


