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Fisioterapia en lesiones de mano: cómo saber si vas bien y cuándo ir al cirujano
El Dr. Carlos Thams explica qué papel tiene el fisioterapeuta en una lesión de mano, cómo saber si el tratamiento funciona y cuándo conviene consultar con el cirujano. Debajo del vídeo tienes la transcripción completa, pregunta a pregunta.
Lo esencial del episodio
- Los fisioterapeutas hacen fisioterapia, pero quien diagnostica es el médico: ante una lesión de mano, el Dr. Thams recomienda tener primero un diagnóstico y después rehabilitar, trabajando en equipo.
- Una fisioterapia de mano va bien cuando hay una progresión clara y medible: menos dolor, más movilidad y más autonomía semana tras semana, con un fisio que te explica qué te hace y por qué.
- Si tras semanas de fisioterapia el dolor no mejora, vas a peor, pierdes fuerza o movilidad o notas hormigueos, el Dr. Thams recomienda volver al médico.
- Algunas lesiones tienen una ventana biológica: una rotura del ligamento escafolunar que no se trata a tiempo deja de poder cicatrizar y puede acabar en artrosis precoz y cirugía paliativa.
- La fisioterapia bien hecha requiere tiempo y, en la mano, un fisioterapeuta especializado: una rigidez de dedos tras un yeso puede recuperarse con terapia de mano y evitar la cirugía.
Transcripción de la conversación entre Javier Vicente y el Dr. Carlos Thams.
Si te duele la mano y llevas meses con masajes, estiramientos y punciones secas sin ver mejoras, es posible que tu fisioterapeuta no sea la solución. Hoy hablamos del papel clave que un buen fisio tiene en la recuperación y de cuándo es imprescindible acudir al cirujano antes de que sea tarde. Hablamos de esto con el cirujano de mano Carlos Thams.
¿Qué papel juega la fisioterapia en las lesiones de mano?
Mucha gente cree que solo los cirujanos de mano arreglan lesiones de mano. ¿Cómo debería integrarse la fisioterapia en el proceso de recuperación?
Pues mira, permíteme una aclaración. Igual que mucha gente cree eso, a mí me da la sensación a veces de que hay más gente todavía que cree que son los fisioterapeutas los que le van a arreglar, y no los médicos. Entonces, ¿cómo integrarnos en el tratamiento de esto? Pues esto es un trabajo en equipo.
Yo hace unos años conocí a un fisioterapeuta que me contó que, cuando empezó a formarse en la universidad, a principio de la carrera, uno de sus profesores le dijo que el objetivo de los fisioterapeutas es evitar que el paciente tenga que ir al médico. Y esto, sinceramente, a mí me parece un error garrafal por muchos motivos, porque, si tenemos una patología, el paciente necesita un diagnóstico. Los fisioterapeutas hacen fisioterapia, pero no diagnostican. El que diagnostica es el médico. Esto valga por delante de todo.
Obviamente, fisioterapeutas con muchos conocimientos biomecánicos entienden de las patologías de las que tratan a sus pacientes, obviamente, y gracias a Dios, pero tenemos que trabajar en equipo. Entonces, lo normal es que, si tienes una lesión, vayas al médico y el médico diga: «Oye, mira, tienes esta lesión. Esta lesión se trata de esta forma o de otra». El fisioterapeuta es clave a la hora de recuperarse, es clave. Entonces, tiene que haber un trabajo en equipo. Además, si hay comunicación entre el médico y el fisioterapeuta, mejor todavía.
Ahora, ir solamente al fisioterapeuta porque te has torcido la muñeca y notas un clac en la muñeca, y el fisio te dice: «Ah, pues creo que puede…». A ver, no tiene los mismos conocimientos que un especialista en medicina y no puede dar un diagnóstico. Eso se llama intrusismo. Por eso tiene que haber un trabajo en equipo.
Creo que deberías ir al médico a ver qué tipo de lesión tienes y, en función de eso, tratarla, porque las herramientas que tienen los fisioterapeutas son más limitadas que la cirugía para tratar ciertas cosas, pero son extremadamente necesarias para tratar las lesiones cuando están en la fase de rehabilitación. En la mano, concretamente, requiere una formación muy compleja, muy concreta además, porque no es lo mismo que tratar una espalda, tratar un vértigo o tratar una rehabilitación de una prótesis de rodilla. Ya solo la anatomía de la mano y, sobre todo, su biomecánica y las limitaciones que derivan de estas lesiones requiere un estudio profundo y bastante exhaustivo. Entonces, igual que a los médicos se nos exige una serie de conocimientos, a los fisioterapeutas también se los podemos exigir.
Hay hoy en día, a nivel europeo, un diploma de experto en cirugía de la mano que equivale a tener una especialidad médica en cirugía de la mano, que está reconocido en casi todos los países de la Unión Europea, menos en España de momento. Tenemos aquí el diploma de especialista en cirugía de la mano, que es expedido por la Sociedad Española de Cirugía de la Mano, pero también hay algo parecido en fisioterapia que se llama terapia de la mano, terapeuta de mano, que es un poco una mezcla entre fisioterapeuta y terapeuta ocupacional. Los dos hacen un poquito lo mismo, ¿no? Entonces, es fundamental que haya una buena sinergia entre los dos.
Ejemplos de casos en los que un fisioterapeuta, bueno, puede evitar una cirugía, ¿no? Pues, por ejemplo, la rigidez en los dedos que se da tras inmovilizaciones, las sobrecargas musculares, la mayor parte de las tendinopatías, la rigidez que se da después de una fractura de muñeca… Un montón de cosas que puede hacer un buen fisioterapeuta y ayudar al paciente y hacer que no necesite una cirugía.
¿Cómo se trabaja en equipo con un fisioterapeuta?
Tú trabajas con fisioterapeutas de referencia. ¿Cómo debería ser una buena colaboración entre cirujano y fisio?
Pues, idealmente, cercana. Eso es lo ideal, ¿no? A mí me encantaría tener la posibilidad de tener a estos fisios de referencia cerca e incluso explorar y ver al paciente juntos. De entrada, eso sería lo ideal. Vamos, esto es un poco utópico a veces, porque no siempre tenemos la posibilidad física de hacerlo, pero sería muy interesante poder hacerlo.
De todos modos, tenemos un paciente que ya haya sido sometido a una cirugía o no, pero tiene una lesión que sabemos que hay que tratar con fisioterapia; pues entonces derivamos al paciente al fisioterapeuta. También depende, como todo. Siempre digo: esto es un negocio de la confianza, ¿no? El paciente tiene que confiar. Muchos de mis pacientes ya vienen: «Oye, es que yo tengo un fisioterapeuta que me lleva tratando desde hace años y confío mucho en él». Yo nunca jamás en la vida voy a decirle: «Pues no vayas a ese». Todo lo contrario: ya tienes confianza con alguien.
Ahora, pregúntale si tiene conocimiento, si sabe tratar este tipo de patologías. Al fin y al cabo, en tu propio interés; no es por quedar bien o mal, y no se va a enfadar, no. Pero pregúntaselo, igual que me lo preguntan a mí y me lo exigen a mí para poder tratar lo que trato. Al fisioterapeuta también. Por eso esto es algo importante.
Entonces, ¿cómo colaboramos con ellos? Pues con una comunicación. A veces le damos al paciente las instrucciones, que el propio paciente le cuenta al fisioterapeuta. Si ya nos conocemos, es una forma que suele funcionar relativamente bien, porque los fisioterapeutas ya saben hacer esas cosas.
Y al contrario también. Al contrario es muy importante. El fisioterapeuta a veces es la primera llamada del paciente. El fisioterapeuta tiene que ser también un poco autocrítico, decir: «Mira, esto se me escapa a mí. Yo creo que tienes que consultar con un especialista a ver el diagnóstico. ¿Hacen falta unas pruebas complementarias?». O esta patología: «¿Te has roto un tendón? Yo creo que tienes esto roto. Es mejor que veas al especialista para que te pueda tratar, y luego ya lo rehabilitaremos».
Señales de que un fisioterapeuta está haciendo bien su trabajo
Para alguien que ya está yendo a fisioterapia, ¿cómo puede saber si su tratamiento va en la dirección correcta?
A ver, a veces esto es más sutil de lo que parece, porque la recuperación de una lesión tiene diferentes fases, ¿no? Tiene una fase de euforia al principio, que ves unos cambios a mejor rápidos; luego, unos cambios más lentos, que son un poco más frustrantes porque, aunque estás mejorando, no te das cuenta, ¿no?
Bueno, pero, vamos, los síntomas de que la cosa va bien es tener la progresión clara, medible: tienes menos dolor, tienes más movilidad, semana tras semana vas recuperando más autonomía. Luego también está el hecho de esas pequeñas victorias, ¿no? Esto es como un niño pequeño que de pronto un día ves que da sus primeros pasos, a los tres días ya dice su primera palabra, ¿no? Esas pequeñas victorias, esa evolución en la recuperación, también se dan en la recuperación de lesiones de mano, muñeca, con mucha frecuencia.
También que el fisioterapeuta te explique lo que te está haciendo y por qué te lo está haciendo. Eso también influye mucho: que te dé un plan de tratamiento, que el paciente note que el fisio no se está inventando las cosas o está haciendo algo por pasar el rato, ¿no? No vaya a ser como decía Voltaire, el filósofo francés, ¿no? Esto es aplicable un poco tanto a la medicina como a la fisioterapia, a veces. Él decía que la medicina es el arte de entretener al paciente mientras el tiempo lo cura todo, ¿no? O la naturaleza lo cura todo.
Pues a veces da la sensación de que el paciente está yendo a fisioterapia para estar entretenido mientras ya de por sí se va recuperando. Si tenemos esta sensación, es que algo no termina de ir bien, ¿vale? Tenemos que hacer que esto vaya en la dirección correcta, ¿no?
Entonces, si te están haciendo siempre lo mismo, si da más prioridad a las maquinitas, como los ultrasonidos, los TENS y todo esto, por encima de la terapia manual, o te están pinchando todo el rato… En terapia de la mano casi nunca hay que pinchar, y mucho menos pinchar con electricidad. O sea, esto no. En terapia de mano, la EPI no tiene casi ninguna indicación. Hay otras terapias que son más correctas. Entonces, si el fisioterapeuta solo repite las mismas herramientas un día sí y otro también, es que está un poco perdido. Entonces, ahí a lo mejor hay que consultar.
Fisios que actúan como entrenadores de crossfit: el peligro real
Carlos, vamos a un tema polémico. Has hablado muchas veces de ese perfil de fisioterapeuta que además es entrenador de crossfit. ¿A qué te refieres exactamente?
No, a ver, el crossfit es un deporte que, desde un punto de vista de la ciencia del deporte, está bien pensado, porque mezcla el deporte de cardio, ¿no?, o sea, deporte de resistencia, y el deporte intenso, anaeróbico y aeróbico. Ahora, es muy intenso, haciendo cargas importantes, y a veces la gente dice: «Ah, esto es el deporte ideal para mí, porque me va a ayudar a perder peso en poco tiempo». Esto te lo dice Menganito, que no ha hecho deporte en treinta años: «De pronto voy a hacer crossfit». Es donde vienen las lesiones, porque no tienen una técnica depurada, no tienen una base muscular suficiente para soportar ciertas cargas, y entonces a veces van demasiado rápido y se lesionan.
Y a veces me da la sensación… porque yo veo aquí una sinergia, o sea, una cosa: que cuando el crossfit se empezó a poner de moda florecieron como setas por toda la ciudad un montón de centros de fisioterapia pequeñitos. Entonces, yo no soy malicioso, pero ahí veo una cierta correlación, ¿no? Pero bueno.
¿En qué momentos es clave que un paciente deje de hacer solo fisioterapia y consulte con un cirujano?
¿Qué tips puedes dar? ¿Hay un recetario que diga: «Mira, si estás así, quizá es el momento ya de pedir cita con un cirujano»?
Cuando ves que el dolor no mejora pese a llevar semanas haciendo fisioterapia, o incluso tienes la sensación de que vas a peor o estás totalmente estancado; pérdida de fuerza, pérdida de movilidad, o tienes signos de que tienes un dolor concreto cuando haces un giro brusco, o con ciertos movimientos, que te da un dolor muy, muy, muy localizado; o cuando tienes, por ejemplo, signos de atrapamiento nervioso, con síntomas de hormigueos, cosas así, a veces las cosas no están yendo bien.
O el médico te manda: «Oye, te has hecho un diagnóstico concreto, tienes esta lesión, esto hay que tratarlo de esta forma». Y vas a fisioterapia y ves que no mejora, ves que no mejora, ves que no mejora: vuelve al médico, a ver si a lo mejor ese tratamiento no está bien enfocado, o no estás del todo bien diagnosticado, o simplemente no has tenido la suerte de tener un tratamiento eficaz.
Como analogía, puedes decir que, por ejemplo, a veces se nos está quemando la casa entera y nosotros, en vez de llamar a los bomberos, estamos intentando ahí, con un vaso de agua, con una botellita de agua, apagar el incendio. Pues no: a veces hay que pedir refuerzos y buscar un poquito la solución.
La ventana biológica de recuperación: lo que nadie te dice
Relacionado con esto, muchos pacientes no saben que hay un tiempo límite para que ciertas lesiones se recuperen sin cirugía. ¿Puedes explicar cómo funciona esta ventana biológica?
Sí. A ver, esto es muy fácil de entender. Imagínate que te haces un corte, te cortas en el brazo, ¿no? Entonces, necesites puntos o no, esa herida tu cuerpo la va a curar, va a hacer una cicatriz, ¿no? Y esto te dura un tiempito, y luego ya vas a tener una cicatriz y la piel va a estar curada.
Pues con las lesiones que nos pasan por dentro a veces pasa lo mismo. Una fractura va a iniciar, en el momento mismo de la fractura, ya el proceso de intentar arreglar la situación. Nuestro cuerpo va a hacer primero un hematoma, luego el hematoma se organiza y va a hacer un callo de fractura. Con las lesiones tendinosas va a ocurrir algo parecido, y los ligamentos también.
Entonces, hay un tiempo en el que podemos hacer que esta reparación, esta cicatrización, sea a favor de la lesión, pero, si no lo hacemos correctamente, esa cicatrización puede ser totalmente equivocada, inútil o no existir, ¿vale?
Por ponerte un ejemplo: lesiones de ligamentos en la muñeca. Una lesión muy frecuente —bueno, muy frecuente; desgraciadamente sí es frecuente— y es muy grave, es muy severa si no la tratamos bien: la disociación escafolunar, cuando se rompe el ligamento que hay entre el escafoides y el semilunar. Típico esguince fuerte de muñeca: «Me duele cada vez que apoyo la muñeca, me duele cuando cojo y giro un objeto o me duele cuando me cuelgo y voy a hacer dominadas». Ese tipo de dolor, que además se describe siempre en el dorso de la muñeca.
Hay varias causas que pueden dar un dolor parecido. Entonces, hay que consultar con el especialista para ver si realmente es esta lesión o es otra. Porque si es esa lesión y no la tratamos a tiempo, lo que vamos a tener luego es una degeneración completa de ese remanente de ligamento roto, que ya no va a ser capaz de cicatrizar, ya no va a poder curarse. Entonces, lo que habría que hacer para arreglarlo es una cirugía reconstructiva utilizando un injerto de tendón o algún tipo de otra plastia.
Y a veces incluso para eso llegamos tarde, porque, si biomecánicamente esto sigue alterado, puede provocar artrosis precoz. Vamos a tener cambios degenerativos en el cartílago de la articulación porque tenemos la biomecánica de la muñeca afectada, y esto luego puede dar lugar a una artrosis precoz en gente joven, gente deportista. Y entonces ya les tienes que decir algo que a nadie le gusta oír: «Oye, mira, este deporte no te conviene. Tienes que cambiar, tienes que hacer otra cosa y, además, necesitas una cirugía paliativa».
Casos reales: cuando la fisioterapia salvó (o arruinó) una mano
¿Puedes compartir algún caso donde la fisioterapia marcó la diferencia para bien o incluso para mal?
Pues mira, para bien te puedo decir el caso de María Ángeles. María Ángeles es una señora de unos casi setenta años, muy flaquita ella, así muy agradable, muy simpática también, que había sufrido una fractura de muñeca. Se cayó, se resbaló en la calle, se fue al hospital y le trataron. Bueno, pues dijeron: «Bah, esta fractura, te ponemos un yeso y ya está. Total, es una vieja», algo así. Y bueno, tuvo suerte y la fractura de la muñeca curó bien, gracias a Dios.
¿Qué ocurre? Una inmovilización un poco mal hecha: el yeso era demasiado largo y le inmovilizaba parte de los dedos. Además, nadie se había molestado en explicarle que tenía que hacer ejercicios con los dedos, con lo cual ella, ante la duda, y cuando intentaba mover los dedos veía que le dolía por culpa del yeso… Ella no sabía que tenía que moverlos a pesar de eso. Entonces, como veía que le dolía, dice: «Uy, pues por si acaso no los voy a mover».
Entonces, ¿qué hizo? Una rigidez brutal en los nudillos de golpear la puerta, de llamar a la puerta, y en la articulación justo detrás, la metacarpofalángica. Una rigidez tan grande que era incapaz de cerrar el puño, o sea, pero es que ni para un lápiz o agarrar prácticamente nada. Y tampoco podía extender los dedos del todo, ¿no? No podía apoyar la palma de la mano en la mesa, era incapaz de abrir la mano.
Entonces, a mí esta paciente me la derivó un compañero que vio esta mano, con la idea de proponerle una cirugía. Entonces yo le pregunté: «¿Y ha probado usted algún tipo de tratamiento antes de esto?». Bueno, pues la verdad es que no. Me contó que hizo fisioterapia, pero muy de… vamos, le trataban cinco minutos, y con cinco minutos de fisioterapia no haces absolutamente nada. Desgraciadamente, en estos casos necesitas dedicarle mucho tiempo.
Así que, bueno, le recomendé ir a un centro especializado de fisioterapia de mano, donde tienen unas técnicas especiales para tratar de una forma realmente poco agresiva estas rigideces. Entonces, combinando ciertas ferulizaciones para inmovilizar los dedos en la postura que queremos recuperar, así como ejercicios para fortalecer los músculos de la mano, etcétera, etcétera. Y la señora fue recuperando su mano hasta una movilidad prácticamente completa, y así, gracias a Dios, ha conseguido evitar la cirugía.
Y ahora te voy a hablar de un caso de un paciente que perdió esa ventana biológica de oportunidad, ¿vale? Paciente varón de 43 años, muy deportista, había hecho, menos fútbol, casi todos los deportes que existen sobre la tierra: esquí acuático, tenis, halterofilia, de todo había hecho. Ya cuando llegó a los cuarenta dijo: «Pues voy a hacer crossfit, que tengo muchos amigos que se han metido en esto».
Y haciendo crossfit tienes que hacer un levantamiento de pesa, la barra en el suelo, tienes que hacer un levantamiento así. Y ahí notó, haciendo este gesto, un chasquido muy doloroso en la muñeca. Resulta que el monitor era fisioterapeuta y le dijo: «Nada, eso no es nada. Ponte hielo, es un esguince, y apriétate un poco más un vendaje y ya está». Y claro, ¿por qué no iba a confiar en él? Tampoco le hicieron ninguna prueba diagnóstica; le pareció un buen consejo y, bueno, siguió así con dolor. Y siguió con dolor no un par de semanas, sino más de un año.
Y ya cuando llevaba un año con dolor, que es que ya, en vez de ir a menos, iba peor, ya no podía ni siquiera apoyarse en la mesa para levantarse. Es que le dolía todos los días de su vida. Por supuesto, ya no podía hacer ni crossfit, ni «crossfat», ni nada. Y ya cuando vino a consultar tenía una lesión no reparable del ligamento escafolunar, lo que se llama una disociación crónica con artrosis, lo que viene siendo un estadio tres, tres y medio, cuatro, que ya es un estadio que requiere una cirugía paliativa.
Le hicimos la cirugía paliativa, que es una artrodesis cuatro esquinas, sacrificamos el escafoides… bueno, son cosas técnicas. Y bueno, eso sí, paciente deportista que ya le hizo caso en su momento al monitor, pues también me hizo caso a mí, gracias a Dios, y también fue muy bien. Fue muy bien. Es cierto que la muñeca no le queda lo suficientemente bien como para seguir haciendo crossfit, pero ahora hace triatlón, y es muy feliz, y trabaja. Así que, bueno, ¿qué más podemos pedir en este caso?
Bueno, por lo menos, dentro de la gravedad de la situación, ha habido un final feliz gracias a ti.
¿Cómo encontrar un buen fisioterapeuta?
Para quien nos escucha y no sabe si su fisio es bueno, ¿qué debería buscar en un buen fisioterapeuta?
A ver, a ver, independientemente del tipo de lesión, el fisioterapeuta tiene que saber explicarle qué es lo que le va a hacer y por qué. No simplemente «y ponte aquí, que te doy un masaje» o «que te pongo los TENS», sino… No quiere decir que lo tiene que hacer, pero tiene que ser capaz de poder explicarle al paciente qué es lo que le va a hacer y por qué. Y así el paciente tiene una forma de ver si el fisio sabe lo que está haciendo.
Ya les digo, hay muchos fisioterapeutas que salen de la facultad con muy poca o ninguna experiencia laboral y se ven de pronto de frente a lesiones de verdad y pacientes de verdad, y con una sobrecarga, porque hay muchos fisioterapeutas que trabajan en centros que están muy, muy sobrecargados. Yo sé que hay fisioterapeutas en mi clínica que los pobres tienen que atender a seis o siete pacientes en una sola hora. Pues, por mucho que sepas y por muy bien preparado que estés, es casi imposible hacerlo bien, porque la fisioterapia requiere tiempo para hacerse bien. Tienes que poder dedicarle tiempo.
Ahora, si vas con seguros, los seguros pagan tan mal que las clínicas que trabajan con seguros… No es viable económicamente dedicarle una hora a un paciente cuando esa sesión de fisioterapia el seguro te la va a pagar a menos de cinco euros. Es que no se sostiene la economía. Y entonces, bueno, pues tienen que apretar, y eso, pues, por muy motivado y buen fisioterapeuta que tengas delante, esa forma de trabajar no es buena.
Bueno, entonces, ¿qué debería buscar un paciente que quiera invertir en una buena fisioterapia? Pues, primero, un buen fisioterapeuta, lógicamente, que sepa lo que hace. Hay fisioterapeutas especializados en lesiones deportivas, hay fisioterapeutas especializados en lesiones neurológicas, que no se tratan igual; tienen muchas, muchas cosas parecidas, pero no es lo mismo. Entonces, si tienes una lesión de mano, intenta buscar un fisioterapeuta especializado en lesiones de mano, porque va a tener más experiencia y más conocimiento en tratar lesiones de mano. Y así con todo en esta vida.
La mentalidad del paciente: ¿qué errores cometen quienes buscan «curas mágicas»?
Carlos, hay pacientes que buscan resultados inmediatos o que prefieren esperar a que pase solo. ¿Cómo influye esta mentalidad en la recuperación?
Bueno, imagínate que te conformas con poco, por así decirlo, ¿no? Esperas a que pase solo, o «da igual, me voy a esta fisioterapia, que son cinco minutos, así no me hacen perder mucho tiempo». Esto es como tener el coche con el motor roto y solo ir a que te laven la carrocería, y no vas a arreglar nada, nada de nada. Entonces vas a tener que confiar en el filósofo francés Voltaire y a ver si el tiempo te lo cura.
Pero es que hay veces que no: que tenemos adherencias tendinosas, que tenemos rigidez articular, que tenemos ciertas lesiones que se tratan muy bien con la fisioterapia bien hecha. Si le dedicas tiempo, dedicación y estás en buenas manos, entonces tienes todas las papeletas para acabar con un resultado óptimo.
¿Qué pasa con los pacientes que siguen con dolor, pero se resisten a buscar una segunda opinión por lealtad?
Pacientes que siguen con dolor, pero se resisten a buscar una segunda opinión por una lealtad: «Oye, es que no quiero quedar mal, no quiero que piense que no confío en él», y tal.
Mira, al final es tu propia salud, y nadie es más responsable de su propia salud que uno mismo. Entonces, esas cosas están bien. A mí también me pasa con pacientes míos: «Oye, he pedido una segunda opinión porque es que no estoy del todo convencido». A mí me parece bien, me parece lógico. Si yo me voy a comprar un coche, quiero probarlo antes, quiero consultarlo, quiero saber qué necesito con esto. Bueno, pues si tienes referencias, o alguien te habla bien de esto y tal, o confías, para adelante.
Si alguien lleva semanas o meses con una lesión de mano y no mejora, ¿qué le dirías?
Pues que, ante la duda, que consulte, y no que busque simplemente probar otra terapia a ver qué pasa, porque muchas veces esto lo vemos con la fisioterapia. Te están haciendo, pues yo qué sé, ultrasonidos y magneto: «Ay, pues no termino de mejorar, no termino de mejorar». «Ah, pues vamos a hacerte esta otra cosa, terapia invasiva». Pero no le hacen terapia de mano, que a lo mejor es lo que realmente necesita para mejorar la movilidad por una rigidez después de una fractura de muñeca, por ponerte un ejemplo, ¿no? Entonces, bueno, son cosas que hay que tener en cuenta.
Un buen fisioterapeuta te ayuda y notas el cambio a mejor, ¿vale? Un fisioterapeuta que no sabe lo que está haciendo o que no te está ayudando bien, al final, te va a retrasar esa recuperación. Hay que darle bastante importancia a esto, porque al final retrasas el cambio de fisio o retrasas la consulta con un médico porque «bueno, voy a ver si la semana que viene o en las próximas semanas termino de mejorar», ¿no? A veces necesitas algo que funcione de verdad.
Entonces, quiero que esto se entienda no como un ataque a los fisioterapeutas, todo lo contrario. Su papel es fundamental, les tengo un aprecio inmenso y, sin ellos, sin su trabajo y sus conocimientos, no seríamos nada. Yo no podría ejercer mi profesión igual, es imposible. Entonces, simplemente pido que todos se esfuercen en formarse lo mejor posible, evitar las chapuzas y los tratamientos de «a ver qué pasa», adivinando cosas. Los que no sabemos, lo que tenemos que hacer es preguntar y aprender.


