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Dolor crónico en las manos: causas, tratamiento y cuándo tiene solución
El Dr. Carlos Thams explica qué puede haber detrás de un dolor de manos que no se va, qué tratamientos existen y por qué todo empieza por afinar el diagnóstico. Debajo del vídeo tienes la transcripción completa, pregunta a pregunta.
Lo esencial del episodio
- El dolor crónico suele definirse como un dolor persistente en la misma zona anatómica durante más de tres meses, aunque el Dr. Thams pide valorar siempre el contexto del paciente: su edad, su trabajo, su deporte y sus antecedentes.
- Entre las causas del dolor crónico en las manos, la artrosis es una de las más frecuentes; también pueden estar detrás un túnel carpiano, una tenosinovitis, una enfermedad reumática, la diabetes o un problema en la columna cervical.
- Que un dolor de manos sea crónico no quiere decir que no se pueda hacer nada: según el Dr. Thams, cuando se afina el diagnóstico y se da con la causa, muchas veces el dolor se puede revertir o mejorar de forma significativa.
- La mano dormida por la noche, la falta de fuerza, la quemazón al acostarse o un dedo que amanece trabado indican que hay una patología concreta, y esas patologías son tratables.
- Para el día a día, el Dr. Thams recomienda mover la mano aunque duela un poco, cuidar la ergonomía y la postura frente al ordenador, y consultar con un especialista si los remedios caseros no dan ninguna mejoría.
Transcripción de la conversación entre Javier Vicente y el Dr. Carlos Thams.
Vivir con dolor en las manos no es vivir, es sobrevivir. Si cada movimiento te recuerda que algo no va bien, este episodio es para ti. Hoy hablamos del dolor crónico: qué lo causa, cómo se trata y cuándo hay solución. Lo hacemos con el doctor Carlos Thams, cirujano de mano, muñeca y codo.
Muchas personas creen que el dolor es parte del envejecimiento o de su día a día.
¿Cómo se diferencia un dolor pasajero de uno crónico?
A ver, definir dolor crónico no es sencillo porque, bueno, todo está escrito, y la definición de dolor crónico para algunas especialidades, en algunas patologías, se puede considerar que es aquel dolor persistente en la misma zona anatómica durante más de tres meses. Pero todo luego es relativo.
Por ejemplo, el dolor mecánico por uso, en deportistas, porque tienen una inflamación de algún tendón o una articulación después de un traumatismo, es diferente a un dolor por una patología autoinmune, inflamatoria, como por ejemplo la artritis reumatoide, o incluso una infección articular. Son dolores diferentes en cuanto a que unas aparecen de una forma más brusca, otras aparecen de forma progresiva y lenta.
Pero, bueno, básicamente tienes que tener siempre en cuenta el contexto del paciente, qué edad tiene el paciente. No es lo mismo un paciente de 25 años que juega al pádel y que viene que le duele la base del pulgar, que el mismo dolor en la misma zona anatómica en una señora de 70 años, que: «Es que me duele aquí, en la base del pulgar, cuando voy a coser, cuando estoy cocinando, cuando me voy a poner las gafas». Y bueno, hay que ver el contexto también.
Pero son dolores, básicamente, que llevan tiempo, que no terminan de desaparecer. No son tan graves como para que el paciente tenga que acudir a urgencias, pero están ahí. Están ahí, le recuerdan al paciente que esa parte de su cuerpo le está doliendo un día sí y otro también.
Cuando alguien sufre dolor constante en las manos, ¿cuáles suelen ser las razones más habituales?
A ver, no es normal tener dolor en las manos sin una causa que lo provoque. Ahora, causas hay muchísimas. Las manos son estructuras anatómicas muy complejas: tienen muchísimas articulaciones, muchísimos tendones, diferentes nervios, también su vascularización, la piel también. O sea, todas esas estructuras, todas, pueden tener algún tipo de daño, ya sea por una enfermedad, ya sea por un traumatismo, o ya sea como una consecuencia de otra enfermedad en otra parte del cuerpo. Por ejemplo, una neuropatía secundaria a una enfermedad neurológica o a una hernia discal en la columna cervical, por ejemplo, puede dar lugar a síntomas dolorosos crónicos y que a veces no son fáciles de diagnosticar.
Y luego, una de las más frecuentes, con diferencia, es la artrosis, lo que viene conociéndose coloquialmente como el desgaste de las articulaciones. La artrosis es una enfermedad muy lenta que aparece en la edad mediana, por así decirlo, entre los 30, 60 años, en algunas articulaciones más que otras. Tiene predisposición genética, hay pacientes que se afectan más que otros, pero prácticamente a partir de 65 años casi toda la población del mundo tiene alguna articulación en su cuerpo con algo más de desgaste. En las manos es muy frecuente la artrosis primaria afectando a las articulaciones interfalángicas distales, que a veces se deforman con nodulillos, o en la base del pulgar, que de hecho es la artrosis más frecuente del miembro superior, efectivamente.
Y luego también están los factores sistémicos, enfermedades que, como no se ven, no huelen y no duelen, muchos pacientes saben que la tienen, saben que se tienen que tomar una pastilla, pero hasta que ya no han avanzado mucho no son realmente conscientes de qué es lo que tienen, como por ejemplo la diabetes. Es una enfermedad muy grave, porque si no la tratas bien te va rompiendo por dentro, por así decirlo. ¿Y cómo afecta a las manos? Pues sobre todo porque produce una neuropatía periférica. Es una lesión crónica, lenta, como una enfermedad de los nervios periféricos y sobre todo de su aporte sanguíneo, porque produce también una vasculopatía.
¿Es verdad que cuando el dolor se vuelve crónico ya no hay nada que hacer?
Hombre, no podemos culpar a los pacientes que piensen así, porque posiblemente alguien se lo haya dicho, y muchas veces nosotros, los médicos, cometemos ese error porque, bueno, o no sabemos diagnosticarlo o decimos: «Eso es de hacerte mayor y tal, y ajo y agua, es lo que hay». Pero yo creo que es un error. No podemos decirle al paciente: «Es desgaste, acostúmbrate y punto». No.
A ver, hay cosas que podemos hacer, y no es cierto que no podemos hacer nada, pero siempre es imprescindible hacer un buen diagnóstico; no resignarse con «me duele porque sí y ya está» o «porque no sé qué tengo, pero ahí está el dolor». A veces no averiguamos el dolor, pero hay que intentar averiguarlo. Hay que ir a un especialista y afinar el diagnóstico.
El cirujano de la mano te puede ayudar a diagnosticar una patología musculoesquelética o neurológica o vascular, o por lo menos puede enfocar hacia la reumatología, porque hay muchas patologías reumáticas que afectan a las manos. Tenemos que hacer un trabajo multidisciplinar, y también influyen, como decía al principio, otros procesos a nivel sistémico o a nivel de la columna cervical que pueden influir en cómo percibimos el dolor en los miembros, en las manos.
Entonces, es cierto que si afinamos el diagnóstico y damos con la razón de ese dolor, pues oye, muchas veces son tratables, y muchas veces podemos revertir o mejorar ese dolor significativamente. Por eso mi recomendación es no dejar pasar el tiempo, no dejarlo «a ver si ya se me quitará cuando cambie la luna» o, yo qué sé, «cuando me haga del todo», ¿no?
Si tienes un dolor que afecta tu calidad de vida a diario, no sabes muy bien qué es, el médico de cabecera tampoco te sabe ayudar con esto y solo te está prescribiendo analgésicos, pues a lo mejor vale la pena investigar un poquito más, dar con un buen diagnóstico y tratarlo, porque no tienes por qué vivir con dolor. Nadie merece vivir con un dolor crónico.
¿Hay señales de alerta que indiquen que el dolor en las manos puede ser un síntoma de una enfermedad mayor?
Sí, claro. Hay un motivo de dolor crónico que, bueno, ya gracias a Dios es una enfermedad tan común, y ya tanta gente la va conociendo, que ya sabemos identificar, y el propio paciente ya hoy en día está mejor informado, tiene más acceso a la información. Y hay síntomas que antiguamente, bueno, antiguamente y no tan antiguamente, pero bueno, uno no entendía muy bien.
Ya sabemos que, por ejemplo, si ese dolor se asocia a la sensación de tener la mano dormida, o te despiertas por la noche con las manos dormidas, sensación de falta de fuerza, son síntomas típicos, por ejemplo, de un túnel carpiano, que es muy frecuente, muy prevalente también, y tiene un tratamiento que no es demasiado complejo. No es como ir a cambiar la rueda al coche, pero tiene una recuperación relativamente rápida y es muy agradecido. Es una cirugía muy agradecida.
Luego están las tenosinovitis, que dan un dolor como una sensación de quemazón, que no duelen siempre, pero de pronto, oye, por la noche, cuando me voy a acostar, se inician los procesos tisulares de reparación, y cuando hay un tejido inflamado, sobre todo los tendones, por ejemplo, son muy sensibles a esas primeras horas en la noche que nos acostamos: se hace más sensible, duele más. Eso también es un síntoma de alarma.
Si además se asocia una pérdida de función, por ejemplo, un dedo que se nos queda trabado, o nos despertamos por la mañana con el dedo así, atascado, y tenemos que ayudarlo a extenderse: todos estos son síntomas que ya indican que hay algo concreto, ¿no? Entonces hay que ir a investigar un poquito más y, ya te digo, estas patologías son tratables.
Cuando un paciente con dolor crónico llega a tu consulta, ¿qué opciones se pueden plantear para mejorar su calidad de vida?
Bueno, depende del diagnóstico, evidentemente. La primera opción de todas es afinar el diagnóstico. Es lo más importante. Ver el contexto del paciente, ya te digo: los antecedentes médicos del paciente, la edad, sus circunstancias laborales o deportivas. Todo eso nos indica bastante o nos da muchas pistas sobre qué patología tiene, ¿no?
El diagnóstico se hace con la exploración física, la historia clínica y, si es necesario, con pruebas complementarias. Aquí hago un inciso y digo que son pruebas complementarias, no son pruebas diagnósticas. Son complementarias porque complementan el diagnóstico, que se tiene que basar en lo que decía antes: en la exploración física y en la historia clínica. Eso es el conjunto. O sea, no podemos basar nuestro diagnóstico únicamente en un informe de una resonancia, porque a lo mejor el radiólogo solo está viendo una imagen y no tiene al paciente delante, no sabe qué le duele o con qué gesto le duele al paciente.
Entonces, volviendo a tu pregunta, para responder: ¿qué opciones de tratamiento hay? Bueno, pues, ya te digo, depende de la patología, pero una vez que afinamos el diagnóstico podemos optar por opciones no quirúrgicas. A veces va muy bien la fisioterapia con algunas patologías. Hay medicación que se utiliza, concreta, para ciertas patologías; como por ejemplo la artritis reumatoide, hoy en día responde muy bien a terapias modernas. Ya no es todo siempre el corticoide, el metotrexato; ahora hay otras terapias más modernas. Pero, evidentemente, son tratamientos que hay que individualizar.
Las infiltraciones: bueno, pues yo no soy un gran fan de ellas, porque creo que se abusa un poco de ellas, pero es cierto que tienen su utilidad para circunstancias muy concretas. También hay diferentes tipos de infiltraciones. Si quieres, un día podemos hablar de esto, Javier. Nota mental.
Y, bueno, inmovilizaciones. Las inmovilizaciones, sobre todo si se utilizan respetando la biomecánica y la fisiología de las manos, de las muñecas, y si las utilizamos a nuestro favor, pueden ser bastante útiles para reducir la inflamación y controlar mejor el dolor. Entonces, yo soy bastante favorable a la utilización de ciertas ferulizaciones por la noche: aprovechando el descanso nocturno y colocar la articulación en una posición en la que no esté estresada, muchas veces podemos reducir el dolor. Entonces, es una terapia adyuvante.
Y luego tenemos, por supuesto, las opciones quirúrgicas en aquellas patologías que se puedan beneficiar de ellas. El túnel carpiano, una vez que deja de ser leve, es quirúrgico prácticamente siempre. Hay algunas terapias que se intentan hacer, como infiltraciones con suero, cosas así, pero la mejoría es parcial y no siempre es completa. Entonces, nosotros queremos aportar una solución duradera en el tiempo: reducir la posibilidad de tener el mismo dolor otra vez y tener que empezar de cero otra vez, que es no solucionar el problema.
Y, bueno, también hay avances: a nivel de los equipos de anestesia han creado estas unidades del dolor crónico, que utilizan a veces bloqueos selectivos. Dices: «Muy bien, tienes aquí un dolor que te ha quedado como una secuela de una fractura», o que te ha quedado como alguna tal, o por alguna circunstancia el paciente no puede o no quiere someterse a una cirugía. Los anestesistas tienen unas herramientas que pueden ayudar a controlar o mitigar el dolor de una forma eficaz. Pero esto es como todo en esta vida, o sea, a veces funciona y a veces no.
¿A qué se debe que alguien se opere para solucionar un problema y siga con dolor?
Bueno, es complicado. A ver, podemos llegar a un diagnóstico claro, un diagnóstico objetivo, con la exploración física, con las pruebas complementarias, realizar el tratamiento, y luego, claro, nosotros somos seres humanos, somos seres vivos, no somos un teléfono móvil que se le abre la carcasa y se puede cambiar la batería, ¿no?
Hay muchísimas circunstancias que afectan a nuestra biología y a nuestra percepción del dolor, circunstancias tales como la edad, la calidad de nuestros vasos sanguíneos, la calidad de nuestro flujo sanguíneo, si somos o no hipertensos, si tenemos algún problema en los riñones. Influye también, evidentemente, la técnica quirúrgica, el momento en el que se hace esa cirugía.
Por ponerte un ejemplo: un túnel carpiano de un paciente que tiene un túnel carpiano severo de diez años de evolución es menos probable que consiga una recuperación completa en poco tiempo que si, por ejemplo, un paciente lleva tres meses con síntomas de túnel carpiano y no lo deja pasar y busca ayuda, se opera. Eso tiene muchas más posibilidades de quedar libre de cualquier tipo de molestia que el que lleva diez años y tiene el nervio muy, muy afectado.
Al final, todos somos cirujanos, somos médicos, y a veces la medicina tiene sus limitaciones. Y luego hay una cosa que tenemos que hacer autocrítica los médicos, que son las cirugías mal hechas, que también pueden ocurrir. Puede haber complicaciones en la cirugía, o una cirugía que no está bien indicada o que no está bien ejecutada.
Cuando digo indicar una cirugía, quiere decir saber en qué momento hay que decidir, para un paciente determinado con una patología determinada, cuál es la mejor técnica quirúrgica que se le puede aplicar. Si yo a un paciente que viene con una rizartrosis, una artrosis en la base del pulgar, le indico una cirugía de túnel carpiano porque me dijo que una vez por la noche también se le durmió la mano, pues no es la indicación ideal. Si su principal síntoma, su principal patología, es articular, no digo que no le pueda ayudar, pero no es la indicación correcta para su patología en el momento actual.
Es un error muy común, muy común. Y a veces hay pacientes que vienen y, por médicos que no se le hace una exploración correcta, se le pide un electromiograma que, oh, sorpresa, dice que tiene un túnel carpiano, pero nadie explora al paciente, nadie le ha tocado al paciente, nadie se ha molestado en ver dónde le está doliendo. Al paciente se le hace una cirugía que a lo mejor no es necesaria para él, porque no es su problema real, su problema es otro. Y eso es un motivo de dolor crónico o una patología no correctamente solucionada.
Y luego tenemos los casos donde la cirugía no ha sido suficiente. O sea, no solo es operar: hay que recuperar al paciente, hay que hacer rehabilitación. El paciente tiene también que esforzarse, poner su parte en el postoperatorio y manejar correctamente la curación de la herida, la recuperación de la movilidad, si esta está afectada, etcétera, etcétera.
Y si le recomendamos al paciente «tienes que hacer ejercicio, tienes que mejorar el tono muscular de toda tu cintura escapular, o sea, el hombro, todo el brazo», pues el paciente tiene que intentar esforzarse un poquito, hacer caso y hacerlo. De nada sirve llegar a la consulta, quejarse, «es que me duele todo, es que tal», y luego no hacer caso a ninguna de las recomendaciones que hacemos. Y luego vuelve tres meses después igual. Pero nosotros damos recomendaciones, pero el paciente también tiene que entender que las recomendaciones son para seguirlas. Entonces, bueno, eso es otro caso también.
Y luego me voy a atrever a mencionar por encima, seguro que has oído hablar del dolor regional complejo, algodistrofia, distrofia simpático-refleja o enfermedad de Sudeck. Tiene una veintena de nombres diferentes y es como un poquito un cajón de sastre, ¿no? Un paciente que sufre una fractura o un golpe o un esguince de muñeca. Hoy en día, por ejemplo, los esguinces de muñeca como tal, los especialistas no lo solemos mencionar como tal. Son lesiones de ligamentos concretos, ¿no?, y diferentes grados de rotura o lesión de esos ligamentos. Pero, bueno, nada que ver.
Vamos a hablar del Sudeck brevemente, pero no quiero abrir este melón, porque es enorme y crea mucha controversia. Pero a veces es el paciente que viene con una mano más rojiza, más calentita, tiene la sensación de tener la mano hinchada, le duele al intentar moverla y, como le duele moverla, no la mueve. Entonces enseguida saltan las alarmas y dicen: «Este paciente tiene un Sudeck». Y eso se asocia mucho con trastornos de la personalidad de los pacientes, pacientes con tendencia a la depresión, a la tristeza o a la ansiedad.
Y ya te ponen el sambenito, que te ponen como un sello en la frente, dice: «Este paciente está pirado, es culpa del paciente, no hay nada que hacer, tiramos la toalla y nada, vete a rehabilitación y ya que se peleen contigo los fisios». Y los fisios están en la misma onda, ¿no? Entonces dice: «Buf, paciente con un Sudeck. Bueno, ponle agua caliente ahí, luego un poquito de agua fría, le pones los TENS». Y no siempre es así.
Y básicamente, en la gran mayoría de los casos, son pacientes que tienen un diagnóstico insuficiente, que están sufriendo la consecuencia de una fractura mal curada o, como dicen, de un esguince mal curado, o simplemente tiene un túnel carpiano. Porque a veces el síndrome del túnel carpiano tiene otras connotaciones, tiene varios puntos de posible compresión, o está tratado y no suficientemente tratado, puede que esté mal operado. Puede haber un sinfín de causas. Hay que siempre diagnosticar, investigar, ir un poquito más allá y ponerle nombre y apellidos aquí al gato, al problema, para poder intentar enfocar la solución.
¿Cómo influye el dolor crónico en la vida diaria y en la salud mental de una persona?
Carlos, el dolor crónico no solo afecta a la mano, sino al bienestar de una persona. Es algo que ya nos has contado en la respuesta anterior.
Sí. A ver, con esto me acuerdo de mis amigos y mis compañeros que se dedican sobre todo a la patología de la columna, ¿no? A veces dices: hay muchos pacientes que tienen una personalidad al límite, ¿no? Entonces tienen la duda, ¿no?, de: ¿le duele la columna, o tiene este dolor crónico, porque tiene la personalidad al límite, o tiene la personalidad al límite porque tiene el dolor crónico?
Entonces, yo creo que es muy injusto decir que tienes un dolor porque estás loco, ¿no? Hay que afinar. Ahora, imagínate, ponte en lugar de cualquier persona que tiene, por ejemplo, una fractura en el húmero que, por motivos X, ha tenido la mala suerte que se le ha infectado y el hueso no consigue curar, y eso provoca una alteración funcional y un dolor crónico. Todos los días de tu vida tienes dolor. Todos los días de tu vida.
Eso, ¿tú crees que no te va a afectar a nivel de frustración? «Oye, ahora no puedo ir a jugar al tenis, ahora no puedo jugar con mis hijos, ahora no puedo ir a hacer la compra. Me duele incluso al conducir». Gente que tiene dolores que le impiden abrir y cerrar la mano y, en vez de dos manos, solo tienen una, que a veces no es la dominante. Eso hace depender de otras personas. Eso también afecta tu estado de ánimo, cómo te percibes, y luego también la inseguridad de cómo me perciben los demás, etcétera.
Son situaciones muy, muy complejas, muy complejas. Y por eso este tipo de pacientes con dolor crónico complejo requiere alguien que les escuche, requiere enfocar o afinar siempre el diagnóstico, intentarlo en la medida de lo posible, y luego un equipo multidisciplinar tiene que haber. Tiene que apoyarse en médicos, en fisioterapeutas, en familiares, en gente que esté en situaciones parecidas, porque eso puede ayudar también bastante. Y la ayuda psicológica no hay que desdeñarla para nada, es fundamental.
Muchos pacientes dicen que sienten más dolor con el mal tiempo, con la lluvia, con el frío. ¿Es un mito o es real?
No, es real. El frío en las manos, ¿no? Esa sensación de dolor cuando, yo qué sé, típico día de lluvia otoñal, o que salimos sin guantes un día de mucho frío. Obviamente, cuando hace frío nuestro cuerpo va a intentar ahorrar sangre. Entonces lo que va a hacer es una vasoconstricción, es decir, va a cerrar el diámetro de los vasos sanguíneos en aquellas partes del cuerpo que son más prescindibles, que son las zonas acras, o sea, manos, pies, las orejas.
Entonces, esa constricción a veces puede ser tan bestia o tan rápida que provoca una sensación de dolor. Y claro, el tejido, si no está bien vascularizado, pues duele.
Ahora, luego también pasa el efecto rebote, ¿no? Pasas de estar removiendo o fregando los platos en agua muy fría y te duelen las manos, y abres el agua caliente, pones las manos en agua caliente y de pronto las manos se te ponen rojas, calientes y más dolorosas todavía, por el efecto rebote. Luego se va calmando y tal. Eso es algo completamente fisiológico y totalmente normal.
Ahora, hay unos pobres pacientes que tienen una cosa que se llama fenómeno de Raynaud, «Raynaud» se escribe, que es precisamente esto, pero de forma patológica, y se asocia a algunas enfermedades autoinmunes, la esclerodermia, cosas así, y es bastante, bastante molesto. Incluso cuando quieres ir a la playa, nadar, y buf, ya te lo piensas dos veces antes de meterte en el agua, porque sabes que te va a doler.
Para quienes nos escuchan y viven con dolor, ¿qué consejos prácticos pueden aplicar desde ya en su casa?
Hombre, una cosa que siempre influye mucho, y que lo veo todos los días en la consulta, es gente que tiene dolor y es ese círculo vicioso, ¿no? El dolor reduce un poco las ganas de mover la mano, y cuando no mueves la mano porque te duele, la mano va a ir perdiendo habilidad, agilidad, y se va haciendo más rígida. Las articulaciones se hacen más rígidas por desuso, porque no se están usando con la misma frecuencia que debería ser. Y claro, luego quieres mover o empezar a movilizar una articulación ya rígida, pues eso duele más todavía.
Entonces, la única forma de romper ese círculo vicioso es mover. Hay que sufrir un poquito para salir de ese pozo negro, y sufrir un pisquito para recuperar movilidad, y luego ya, si no hay alguna fractura, una lesión importante en esa articulación, se recupera movilidad y mejoran los síntomas. Entonces, eso ya es una cosa que siempre recomiendo: aunque duela un poquito, hay que esforzarse y armarse de valor e intentarlo.
Luego, para también efectos preventivos, ¿no?, mejorar siempre la ergonomía. «Me duelen las muñecas» o «tengo un síndrome del túnel carpiano leve y estoy molesto». Entonces, a veces, mejorar la ergonomía en el puesto de trabajo. Muchísima gente trabaja, y aunque no trabaje, muchísima gente pasa horas frente al ordenador cada día. Entonces hay que tener siempre un buen control postural: la espalda, el apoyo de las manos, de las muñecas, todo eso hay que controlarlo.
Y luego, evidentemente, consulta a un especialista. Si no sabes muy bien qué te está doliendo y por qué te está doliendo, pero te está doliendo, y con tus remedios caseros no notas ninguna mejoría, no lo dudes. O sea, un especialista, y consúltalo.
Claro.
Si alguien sufre de dolor crónico en las manos y ha perdido la esperanza, ¿qué le dirías?
La esperanza es lo último que se pierde. Entonces, un mensaje esperanzador: nadie tiene por qué vivir con dolor, ¿no? Nadie está obligado a tener ese dolor. Busca ayuda y, si no la encuentras en un sitio, sigue buscando, porque tal vez des con alguien que te pueda ayudar de verdad.
Entonces, siempre es recomendable consultar con un especialista. Si no hay un diagnóstico claro, el médico es el que te tiene que dar el diagnóstico, así que consulta con un médico especialista, porque vale la pena.
Pues ya lo han escuchado: el dolor crónico en las manos puede parecer un enemigo invencible, pero no lo es. Existen soluciones y, cuanto antes busques ayuda, mejor será tu calidad de vida.


