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Rotura del tendón del bíceps: cómo Bente Santana llegó a campeón del mundo tras operarse
El Dr. Carlos Thams cuenta cómo operó a Bentejui «Bente» Santana de una rotura del tendón del bíceps en junio de 2024 y cómo llegó a tiempo al Mundial de Grappling de octubre. Debajo del vídeo tienes la transcripción completa, pregunta a pregunta.
Lo esencial del episodio
- Bentejui «Bente» Santana se rompió la inserción distal del tendón del bíceps del brazo derecho en junio de 2024 y en octubre ganó el oro en el Mundial de Grappling, en peso ligero.
- Esta lesión tiene una ventana de unas tres semanas para reinsertar el tendón en su sitio; a partir de la tercera semana, la retracción de las fibras reduce mucho las posibilidades de éxito de la cirugía.
- El Dr. Thams lo vio a las dos semanas de la lesión y lo operó el 18 de junio con una modificación de la técnica de Boyd y Anderson, que reinserta el tendón en el radio sin arpones ni otros implantes.
- La movilización empezó más o menos a la semana, con una férula de protección y ejercicios sin resistencia; Bente trabajó con algo de peso a partir del segundo mes y tuvo vía libre para entrenar con normalidad al tercero.
- Si tienes la lesión, el Dr. Thams recomienda acudir cuanto antes a un traumatólogo o a un especialista en cirugía de miembro superior, porque el plazo para restaurar la anatomía es corto.
Transcripción de la conversación entre Javier Vicente y el Dr. Carlos Thams.
Hoy vamos a hablar con el doctor Carlos Thams de un paciente muy especial: nada menos que el campeón mundial de grappling en la modalidad de peso ligero, el canario Bentejui Santana, más conocido como Bente. Bente ha ganado la medalla de oro en los mundiales que se han celebrado en octubre de 2024, y estoy seguro de que no habría sido posible si no te hubieras cruzado en su camino.
¿Bajo qué circunstancias os conocisteis Bente y tú?
Bueno, Bente es un luchador importante que, además, ha tenido un año redondo, en el que empezó ganando primero el campeonato canario; de ahí escaló, ganó el campeonato de España y, mientras empezaba a prepararse para el campeonato mundial, que se celebra en octubre, pues se lesionó. Y acabó en mi consulta con una cara de derrota y diciendo: «Yo sé que este año, y tal vez el que viene, no estoy bien, pero ¿hay alguna posibilidad de arreglarme, de curarme?». Y así empezó, así empezó.
¿Qué pronóstico le habían dado de su lesión cuando decidió acudir a ti?
La verdad es que no lo sé, no me dijo exactamente. Conoce a otros luchadores que quedaron con alguna secuela, algunos otros compañeros deportistas. Pero, bueno, había oído hablar de mí, pero nada más. No sé si le habían dado algún pronóstico, pero él vino con una cara bastante derrotada.
¿Qué tipo de lesión tenía?
Mira, Bentejui se rompió la inserción distal del tendón del bíceps en el brazo derecho. El bíceps ya sabéis que es un músculo que está aquí, que ayuda a girar la muñeca así, mira, hace esto cuando estamos haciendo fuerza, y ayuda también parcialmente en la flexión del brazo.
En un deporte como el grappling, pues tienes que hacer mucha fuerza con el brazo, y eso implica bastante tensión para el tendón. Y cuando este tendón se rompe, el músculo no tiene donde insertarse y pierde su función y su razón de ser. Entonces, eso es una disfunción del brazo.
Y cuando acudió a ti, ¿ya sabía lo que tenía o sí tuviste que darle diagnóstico?
Había sido diagnosticado correctamente. Había acudido a urgencias, lo habían visto, le habían dado ya el diagnóstico, y cuando lo vi, bueno, de hecho ya llevaba dos semanas lesionado. Y, bueno, es una lesión que tiene una ventana biológica en la que podemos operarlo y tratarlo bien, y son unas tres semanas desde que se lesiona. A partir de la tercera semana, la posibilidad de llevar a cabo esta cirugía con éxito se reduce muchísimo por la retracción de las fibras, tanto musculares como las propias fibras del tendón.
¿Cuándo ocurrió y qué ventana de tiempo tenía Bente para estar al cien por cien para el mundial?
¿En qué fechas ocurrió con respecto al mundial, que luego sería en octubre?
Mira, te voy a contar los tiempos normales que se manejan con este tipo de lesión, tanto en pacientes que son trabajadores como en deportistas, porque la biología es la misma para todos. Es una lesión que más o menos tarda entre tres y cuatro meses para poder empezar a coger algo de peso. Todo ese tiempo es un tiempo en el que, por prudencia, hay que evitar que el bíceps haga fuerza con resistencia; es decir, no puede coger peso o hacer una supinación con resistencia. Hasta entonces sí se puede rehabilitar la movilidad, etcétera, pero no puede hacer fuerza.
Imagínate un luchador que tiene que estar cuatro meses sin poder coger una mancuerna o sin poder entrenar la más mínima técnica de lucha. Entonces, bueno, pues son cuatro meses. Casi todos los que son, por ejemplo, trabajadores de la construcción y así suelen reincorporarse a su trabajo pues más o menos eso, entre los cuatro y seis meses desde que se lesionan. Eso es el tiempo promedio: alguna excepción que tarda un poquito más y otros que tardan un poquito menos, pero lo habitual es eso.
Bentejui se lesionó en junio. Yo lo operé el 18 de junio y tenía que llegar no ya bien, sino muy bien, porque para ganar un campeonato del mundo tienes que llegar muy bien, y se celebraba ahora, a principios de octubre. Entonces llegamos muy, muy justitos a esos cuatro meses.
Muy justitos, eso te iba a decir.
¿En qué condiciones llegó al mundial: estaba recuperado al cien por cien o le faltaba todavía algo?
Tengo que decir que Bentejui, como buen deportista… Sobre todo los deportistas de deportes de lucha son muy disciplinados, conocen muy bien su cuerpo, hacen caso a las señales de alarma; no como otros deportistas, que tienen un dolorcito y lo ignoran hasta que ya es un poco tarde, ¿no? Bente es inteligente, conoce su cuerpo, sus limitaciones y, siguiendo los consejos que le íbamos dando en las revisiones, pues iba poco a poco incrementando la capacidad de respuesta de su brazo, adaptándose, haciendo las cosas con cuidadito, progresivo, y con algo de valentía también.
Porque, bueno, ya recuperó el rango de movilidad muy rápido, muy rápido, muy bien, y luego, poco a poco, la fuerza, ya te digo, con cabeza. También partimos de un deportista de alto nivel, que ya de por sí tiene una musculatura muy desarrollada, que tampoco íbamos a dejar que se atrofiara.
¿Qué tipo de intervención hiciste?
¿Cómo fue esa cirugía?
Bueno, es una cirugía que a mí personalmente me encanta, me gusta mucho, porque es, como digo yo, artesanía, bonito, ¿no? Y además me trae recuerdos de cuando empezaba a trabajar como especialista. Tal vez fue una de las primeras cirugías que hice como especialista en traumatología y le guardo mucho, mucho cariño.
Entonces, hay diversas técnicas, hay también diversos implantes que se pueden utilizar para esta cirugía, que consiste en reinsertar un tendón, además un tendón bastante potente, en un sitio que es la tuberosidad bicipital del radio, que está aquí, cerca de la flexura del codo. Hay diversas técnicas quirúrgicas; cada uno utiliza aquella con la que está más familiarizado.
A mí personalmente me gusta una técnica: es una modificación de la técnica original que describieron en 1961 Boyd y Anderson. Pero, vamos, son detalles técnicos, pero básicamente es la técnica que mejor reconstruye la anatomía original. Es cierto que, al no emplear ningún dispositivo externo, industrial, ni arpones ni nada extraño, tenemos menos complicaciones con eso a medio y largo plazo. Pero es cierto que a corto plazo a lo mejor la recuperación parece un poco más lenta. Pero, aun así, has visto que en este caso ha ido todo fenomenal.
¿La cirugía que practicaste hubiera sido diferente con otras circunstancias (más tiempo de recuperación o un físico menos trabajado y disciplinado)?
A ver, no sé si te refieres a que si el resultado podría haber sido diferente, ¿no?, o si la elección de la cirugía…
En este caso, o sea, viste a este paciente, tenía estas características concretas, dijiste: «Para este paciente la cirugía idónea es esta». ¿O esa cirugía es la que en general aplicas cuando alguien tiene ese tipo de lesión, independientemente de su condición física?
A ver, si las circunstancias lo permiten, es decir, tiempo de evolución menos de tres semanas, para mí esta es la mejor cirugía de todas las que he probado, y he probado muchas, con diferencia. Bueno, he operado esta técnica quirúrgica en más de 350, 400 pacientes y hasta ahora, gracias a Dios, no he tenido ninguna complicación. Y eso, la verdad, es que está bastante bien.
Otras técnicas quirúrgicas te permiten hacer cosas diferentes. Por ejemplo, cuando llevas ya más de tres, cuatro, cinco semanas de evolución, incluso dos meses, entonces lo que se hace es una cirugía diferente: se hace una tenodesis al músculo braquial, por lo menos para no desperdiciar la fuerza que te puede proporcionar el tendón del bíceps. No restauras la misma función que hacía originalmente, pero sí que te sirve, y además a nivel estético también mejora el brazo, porque si lo dejamos sin operar, en gente delgada o gente musculada se nota la bola del bíceps ascendida, más cerca del hombro, ¿no?
Entonces hay gente, pues, más presumida y así, que dice: «Esto no termina de… Me veo raro en el espejo». Y aquí en Canarias, que la gente es muy de ir a la playa, pues esas cosas son importantes para mucha gente. Entonces, bueno, es otra técnica quirúrgica diferente que también podemos hacer.
Y luego hay otros casos que podemos ir muy justos de tiempo, entre la tercera, quinta, sexta semana, que todavía tenemos algo de tendón, tal. Ahí sí que me ayudo a veces de técnicas quirúrgicas ayudadas por algunos implantes, que me pueden facilitar un poco la cirugía. Cuando tenemos el tendón muy al límite, pueden dar muy buen resultado también, pero es diferente. Además, te reconozco que no estoy tan a gusto haciendo esas técnicas como cuando hago la técnica original.
O sea, que Bente llegó en el momento justo, ¿no? En esa mitad de esa ventana biológica que has comentado: había unas tres semanas para poder beneficiarse de esta cirugía y llegó a las dos de haberse lesionado. Y tuvo la suerte de, bueno, de contar contigo y con esta técnica quirúrgica, con tan buena recuperación.
Sí, correcto. Llegó en el momento perfecto, llegó cuando estaba la lesión fresca, un buen paciente, entregado. Vamos, estaba todo a favor.
¿Qué papel jugaron el reposo, la fisioterapia y otros métodos conservadores en la recuperación?
Hombre, aquí, a la hora de recuperar un brazo, un paciente en estas circunstancias, hay que tener en cuenta que hay un proceso biológico de curación, de cicatrización. Las células que se llaman fibroblastos tienen que ir arreglando el tejido o haciendo la cicatriz donde queremos que la hagan. Por otro lado, tenemos que evitar que se formen rigideces en la articulación o adherencias alrededor del tendón, por lo cual tenemos que empezar con una movilización de forma precoz, pero en un rango de seguridad.
Y, claro, hay momentos, por ejemplo, del día o de la noche en los que el paciente no siempre controla al cien por cien los movimientos que va a hacer. Entonces ahí protegemos el brazo con una férula, que puede ser de yeso o de un plástico conformado; las llaman férulas termoplásticas. Eso es variable, ¿no?
Pero ahí hay que aunar un poquito eso: conjugar la protección, para dejar que el proceso natural de cicatrización sea efectivo, y también evitar las rigideces, las adherencias, las complicaciones que van a dar una falta de movilidad o una atrofia muscular. Y por eso tenemos que iniciar la movilización de forma precoz. Más o menos a la semana ya empezamos con ejercicios.
Justo te iba a preguntar por eso.
¿Qué plan de rehabilitación siguió Bente para recuperarse tan rápido?
El plan de recuperación de Bente consistía un poquito en lo que hacemos con todos los pacientes. Está inicialmente con una férula de quita y pon, haciendo ejercicios; es decir, se quita la férula, hace ejercicios que previamente le hemos explicado, y así vamos incrementando el nivel de ejercicios de forma progresiva, para que más o menos al mes el paciente ya tenga un rango de movilidad completo, sin resistencia, sin fuerza. A partir de ahí empezaremos poco a poco a incrementar ya el ejercicio de trabajo muscular, siempre y cuando el paciente también se conozca a sí mismo.
Y Bente en eso está muy bien, porque a la mínima sabía dónde parar, ¿no? Aquí el dolor es realmente como una señal que te dice: «Oye, hasta aquí puedo llegar», y te va avisando, ¿no? No es que hay que forzar más allá, no. El dolor aquí es muy útil, te sirve. Por eso no nos interesa llenar al paciente de analgésicos.
Y, bueno, a partir del segundo mes, más o menos, Bente ya ha empezado a trabajar con algo de peso, un poquito de fuerza, muy suave, gradual, hasta que al tercer mes ya le di vía libre para entrenar con normalidad, para llegar bien a su campeonato.
¿Bente llevó en secreto todo este proceso, tanto la rehabilitación como la cirugía y el diagnóstico?
¿Sabes si era importante mantener un perfil bajo con respecto a esta lesión y, bueno, que sus posibles adversarios, en caso de poder llegar a tiempo al mundial, no usaran eso a su favor como ventaja?
Pues la verdad es que aquí me dejas un poquito patinando. No lo sé, no lo sé. Bente conmigo siempre fue muy, muy claro. No soy muy fan de las redes sociales, tampoco estuve investigando yo personalmente mucho estas cosas, así que la verdad es que se lo tendré que preguntar, se lo tendría que preguntar.
Claro. Yo es que lo que me imagino es, no sé, en ese combate final, ahí los dos en el ring, y su adversario sabiendo que, pues, tiene esa lesión bastante reciente: si no podía haberse aprovechado de ello, o si es un deporte con una nobleza por parte de los participantes en donde «oye, vale, yo sé que tienes ese punto débil, pero no voy a abusar de él».
La verdad es que desconozco cuál es el escenario, pero entendería que, por si acaso, pues eso lo hubiera mantenido en secreto: no revelar a un posible adversario que puede tener ese punto débil en el cuerpo. Esto tendríamos que preguntárselo a Bente, en ese sentido. Pero tiene toda la lógica del mundo: cualquier adversario que conozca un punto débil de su contrincante pues lo va a intentar aprovechar. Es ley de vida; en cualquier ámbito eso se suele ver.
Bente me confesó que hubo un pequeño momento durante el campeonato que sufrió un susto importante, que no fue en la final, sino en la semifinal, en el combate anterior, porque le hicieron precisamente una llave en el brazo intervenido y sintió un dolor brusco, y ahí se asustó un poco. Pero consiguió no perder la concentración, darse la vuelta y finalizar el combate con victoria. Y luego ya la final, para él, dice que fue como un paseo, o sea, que lo hizo sobrado. Sabiendo que el brazo había resistido a ese envite, pues ya iba con mucha más confianza, y eso también le ayudó.
O sea, que aquello fue como un test de fuego, ¿no? La demostración de que «oye, me ha dolido, pero esto sigue funcionando como se espera», y ya arrasó con todo, con lo que se presente por delante.
Así es, así es.
¿Es una lesión habitual fuera del boxeo, por ejemplo, en otros deportes o en ciertos oficios?
Me has comentado antes que esta cirugía la has practicado 350 veces o 400. ¿Con qué otras actividades se puede producir este tipo de lesión en el bíceps?
A ver, realmente ocurre en gente que utiliza el bíceps, lógicamente. Lo que pasa es que, fíjate, los factores predisponentes no son muy claros todavía. Hay unas variantes, unas pequeñas variaciones anatómicas en lo que es la anatomía con la que el tendón se inserta en el hueso, en la tuberosidad bicipital, en el hueso del radio. Ahí sí que se ha visto que hay algunas variantes que se consideran un poco que lo predisponen.
Pero, vamos, no vamos por la vida haciéndole TAC a todos los codos de todas las personas para «oye, tú vas a tener más posibilidades». No, es un hallazgo, ¿no?, que se determina después, a posteriori. Pero factores que influyen son, básicamente, el trabajo de fuerza. Entonces, gente que hace, por ejemplo, un entrenamiento de fuerza de forma rutinaria y luego hace un incremento, o hace un esfuerzo puntual que sube mucho la exigencia muscular, puede dar lugar a estas cosas.
Por ejemplo, lo veo mucho en gente que trabaja de transportistas de grandes electrodomésticos, por ponerte un ejemplo. Que lo llevan haciendo años, pero de pronto el compañero baja la guardia y te deja a ti con todo el frigorífico, cargando el peso, pam, y notas el dolor. Pero también hay gente que simplemente trabaja en un barco y, a la hora de agarrarse de la escalera a la que tiene que subir, pues también, zas.
Y no es infrecuente ver esta lesión de forma bilateral: no en el mismo momento, pero en diferentes momentos de la vida, la misma lesión. Ya te digo, porque hay unos pequeños aspectos anatómicos que predisponen a ello.
¿Algún consejo final para alguien que tenga o sospeche que tiene una lesión parecida a la de Bentejui en el bíceps o en el brazo?
Claro. Un consejo final para alguien que esté en su casa viendo esto: si tienes la lesión, no dudes en ir a un especialista, a un traumatólogo, a algún especialista en cirugía de miembro superior, para que te valore y te proponga un tratamiento lo antes posible. Ya te digo, esto tiene un periodo de ventana corto, bastante corto, y, si queremos restaurar la anatomía y que el tendón haga la misma función que hacía antes, es primordial darse prisa.
Ahora, si tienes la secuela de la lesión, que no fue tratada en su momento, pues ya depende un poco de la profesión o del deporte al que te guste dedicarte. Y si estás en la fase previa, es decir, que tienes sensación de dolor en la zona de la flexura del codo, sobre todo cuando haces algún ejercicio físico o justo después, y vas al fisio, vas al traumatólogo, y creen que puedes tener una tendinosis, entonces sí que te recomiendo que bajes un poquito el ritmo ahí para proteger eso. Porque cuando se rompe, se ha roto, y no se cura con pastillas.


