Inicio / Mano de Santo / Episodio 12
Cirugía de mano: preguntas de consulta sobre recuperación, baja laboral, dolor y cicatriz
El Dr. Carlos Thams responde a las preguntas que más le hacen los pacientes antes de operarse de la mano, y a alguna que casi nadie hace. Debajo del vídeo tienes la transcripción completa, pregunta a pregunta.
Lo esencial del episodio
- Ningún médico puede prometer un cien por cien de éxito en una cirugía de mano: el Dr. Thams se compromete a poner todo lo que esté en su mano y recuerda que parte del resultado depende de la colaboración del paciente.
- El Dr. Thams opera él mismo a los pacientes a los que indica una cirugía, hace personalmente el seguimiento y, siempre que puede, también las curas iniciales.
- El tiempo de recuperación y de baja tras una cirugía de mano depende de la lesión, del paciente y de su trabajo: un hueso suele consolidar entre la sexta y la décima semana, y volver demasiado pronto a un trabajo de fuerza tras operar un tendón puede romperlo de nuevo.
- La mayoría de las cirugías de mano se hacen con un bloqueo regional que duerme todo el brazo durante horas; el dolor aparece cuando se pasa la anestesia, y el Dr. Thams lo avisa antes y pauta medicación acorde.
- Según el Dr. Thams, el alcohol tiene poca importancia en las cirugías del miembro superior, pero el tabaco favorece las infecciones y las rigideces y retrasa la cicatrización y la consolidación de las fracturas.
Transcripción de la conversación entre Javier Vicente y el Dr. Carlos Thams.
Si vas a ver a un cirujano de mano, seguramente tengas preguntas como «¿me quedaré bien?» o «¿cuánto tiempo estaré de baja?». Hoy resolvemos las dudas más comunes que el doctor Carlos Thams escucha en su consulta, y también algunas que nadie se atreve a preguntar, pero deberían.
Tengo aquí anotadas las preguntas que me has pasado y las vamos a ir recorriendo.
La pregunta del millón: «¿Y me quedaré bien, doctor?»
Empecemos con la pregunta del millón. Carlos, esta es la pregunta más repetida en consulta: ¿cómo respondes a un paciente que espera garantías absolutas?
Pues le explico que en medicina no hay blancos o negros, que todo es un poquito gris. Es una forma de hacer entender que hay muchísimos factores que influyen en el resultado final y que algunos de esos factores están directamente en la mano del propio paciente, que también va a tener que poner su colaboración para quedar bien.
Entonces, los médicos no podemos prometer nunca un cien por cien de éxito. Si algún paciente va a una consulta de un médico y el médico le dice: «Te garantizo al cien por cien que vas a quedar perfecto», lo mejor que puede hacer el paciente es salir corriendo, o decir: «Muchas gracias, pero no me lo creo». Porque eso es imposible. No puedes prometer algo así.
Entonces, hay que buscar siempre una respuesta que sea realista. Cuanto más realista sea la respuesta, cuanto más se acerque a la realidad en base al tipo de lesión que tiene y a nuestra experiencia con este tipo de lesiones, pues mejor, mejor para el paciente, porque así se hace una idea realista de lo que le espera.
Entonces, bueno, si el paciente me dice: «¿Me quedaré bien?», yo le digo: «Mira, no lo sé, pero voy a poner todo lo que esté en mi mano para que quede lo mejor posible». Estas son cosas que hay que hacerle ver al paciente. Al fin y al cabo, esto también es un negocio de confianza: si el paciente confía en ti y tú en el paciente, las cosas suelen ir mucho mejor.
Por ejemplo, una analogía con los coches. Como el que lleva el coche al taller y tal: «Bueno, pues no puedo prometer que tu coche vuelva a ser nuevo, pero sí que funcione mucho mejor que ahora, que está roto». Es algo parecido en la cirugía.
«¿Y me operará usted?»
Otra duda bastante habitual. ¿Por qué la gente se preocupa tanto por esto?
Porque te vas a meter a una cirugía, Javi. Ponte en su lugar. No sé si has pasado por alguna o algo, pero ir a quirófano ya de por sí da miedo; por lo menos, da mucho respeto. Y si además no sabes quién te va a operar, no conoces al cirujano, y que a lo mejor está loco, o está borracho, o qué, pues normal que la gente tenga esas dudas.
Entonces, es algo que todavía me lo preguntan con muchísima frecuencia, sobre todo aquellos pacientes que no hacen el pago directamente ellos, que no te buscan ellos a ti, sino que vienen referidos, a lo mejor, por una mutua de trabajo o una mutua deportiva: «Me ha visto el especialista, que ha dicho que tengo esta lesión y me tiene que operar. Ahora, ¿y me operará usted?».
En mi caso, sí: yo veo a mis pacientes y yo los opero. Yo no indico una cirugía que no voy a hacer yo. Ahora, si no voy a hacerla yo porque no está en mi campo quirúrgico, por ejemplo una cirugía de cervical, digo: «Pues mire, yo le recomiendo que vaya a ver a un neurocirujano, que es el que opera este tipo de cirugía».
Ah, eso sí, porque esto es algo que viene derivado de la Seguridad Social: desde que un paciente está en una lista de espera, es un número. Entonces, los gestores lo que hacen es que quieren quitar estos números de sus listas y van haciendo paquetitos con muchos números y los derivan a centros concertados, o «programa especial para reducir las listas de espera, ya que dentro de poco tenemos unas elecciones», cosas así. Entonces, claro, el paciente se ve en una situación en la que no tiene control ninguno sobre su propio destino en la mesa de quirófano.
Entonces, yo entiendo que me hagan esta pregunta, porque es algo que influye mucho, y da mucha confianza saber que el médico que te está explicando las cosas es el mismo que te va a operar. Y la confianza se gana en la consulta, explicando, resolviendo dudas.
Y además, en tu caso, no solo le vas a operar, sino que tú también te encargas personalmente de las curas y del seguimiento. O sea, esto no lo hace un tercero. Tu caso es desde la consulta y la indicación quirúrgica hasta el alta. ¿Es así?
Sí, sí. Esto es mi forma de trabajar. Yo, cuando veo un paciente que tiene cualquier tipo de patología que requiera cirugía, le explico la cirugía, todos los detalles antes de la cirugía. Hacemos la cirugía, le doy las recomendaciones postquirúrgicas inmediatas y luego yo hago personalmente el seguimiento. Y las curas iniciales, también: siempre que se pueda, me gusta hacerlas a mí. Es mi forma de trabajar.
«¿Cuánto tiempo de recuperación necesitaré?»
Otra pregunta muy habitual en tu consulta que tengo aquí anotada. Esta pregunta es clave, sobre todo para quienes trabajan con las manos, quienes dependen de tener las manos disponibles para poder ejercer su profesión. ¿Cómo varía el tiempo de recuperación según la cirugía?
Pues, claro, como dices, varía según qué cirugía hagamos. No tiene nada que ver una cirugía en la que estemos reparando una lesión de unos tendones o una fractura compleja. Hay fracturas que no son tan complejas, que se recuperan bastante rápido: en lo que tarda el hueso en curar, poco más, porque podemos estabilizar la fractura para que el paciente haga ejercicios de movilización, para no hacer la complicación que es la rigidez. Entonces, evitamos la rigidez y, cuando el hueso está consolidado, que según qué hueso suele estar entre la sexta y décima semana, depende del paciente y del hueso, ya podría volver a hacer una vida normal.
En algunos casos, deportistas con fracturas, pues hay que proteger un poquito más de tiempo, porque, como están sometidos a un estrés traumático mayor, se puede refracturar, se puede volver a fracturar.
Con los tendones, pues, por un lado, hay que esperar a que el tendón cure, y luego tenemos que recuperar la movilidad, porque las lesiones con cirugía de tendones tienen un gran hándicap, que son las adherencias, las rigideces que vienen secundarias a esta cicatrización interna alrededor del tendón.
Entonces, factores que aceleran o ralentizan la recuperación: primero de todo, va a depender de la propia lesión. Luego, factores del paciente: la edad del paciente influye, la biología del paciente. No es lo mismo un paciente diabético, con sobrepeso y que fuma que un paciente deportista, sano, que se cuida y que es muy activo a la hora de seguir las recomendaciones de los ejercicios que indicamos.
Por eso la rehabilitación empieza incluso antes de operarte. Sí, vamos a ser un poco bestia: vamos a decir que empieza antes de operarte, para que el paciente ya tenga claro el proceso que le espera y todas las cosas que ya puede ir haciendo para mejorar su situación.
«¿Podré volver a hacer deporte, tocar un instrumento, etcétera?»
Otra pregunta habitual que escucharás en consulta es: «¿Podré volver a hacer X cosa?», donde la X es deporte, tocar un instrumento, coger en brazos a los nietos. La gente quiere saber si podrá volver a hacer su vida normal. ¿Qué les dices en estos casos?
Pues les digo que no lo sé, pero que mi objetivo es ayudarles a conseguirlo. Eso es lo que siempre intentamos. No siempre se consigue: a veces hay lesiones que son muy graves, muy severas, que dejan unas secuelas más importantes. Pero muchas veces esta duda de «oye, yo quiero volver a hacer esto que hacía antes» es un aliciente fundamental, un aliciente maravilloso para que el paciente tenga esa motivación y se esfuerce y ponga todo de su parte para mejorar.
Entonces, si el paciente se pone de objetivo… Oye, como un deportista. Deportistas que hemos tratado: el año pasado, un luchador muy famoso aquí en Gran Canaria, Bentejui Santana, que tuvo una lesión del tendón del bíceps en el codo. Y bueno, dice: «Mira, ¿cuánto tiempo voy a estar lesionado? ¿Y podré volver a luchar?». Y yo: «Sí, vas a poder luchar, y vas a necesitar tanto tiempo». Y dice: «¿Y si me esfuerzo mucho lo conseguiré hacer en menos tiempo?». «Pues», digo, «tendrás que esforzarte mucho». Se esforzó mucho y lo consiguió. Y no solo lo consiguió, sino que además acabó ganando el campeonato del mundo, o sea, que casi nada.
Entonces, bueno, son casos en los que esta pregunta de «¿podré volver a hacer esta cosa que me gusta hacer?» es una motivación maravillosa para el paciente.
¿Se te ha dado el caso de planificar una u otra intervención en función del tipo de movilidad que el paciente quiera recuperar?
De hecho, se me está ocurriendo otra pregunta a colación de esto que te acabo de preguntar. Yo estoy pensando, por ejemplo, no sé, en personas muy mayores que tengan ya una artrosis avanzada y a lo mejor no necesitan, no sé, hacer este movimiento para acelerar en la moto, pero les viene bien hacer otro movimiento en su vida diaria. ¿Esto lo tienes en cuenta a la hora de planificar la vía de tratamiento?
Eso es algo fundamental en la profesión médica. Tenemos que tratar a las personas, no las radiografías. Hay algunos pacientes, por ejemplo, como dices tú, gente muy mayor, que viene con una fractura, y tú ves la fractura, ves la radiografía y dices: «Buah, esta fractura… Hay que poner aquí una placa, aquí poner un tornillo, aquí ponerle no sé qué y tal». Luego ves al paciente y le preguntas: «¿Y usted, en su día a día?» y tal. Bueno, pues a lo mejor no hace falta complicarle tanto la vida y someter al paciente al riesgo que conlleva esta cirugía, y puede escapar sin la cirugía. Eso es un caso.
A veces, lo contrario: paciente que te viene con una artrosis entre unos huesitos del carpo, por ejemplo, o no sé qué. Dice: «No, me han dicho que si me pone una infiltración, tal y cual». Y entonces vas más allá y dices: «Ya, pero ¿usted en qué trabaja?». «No, yo es que tengo un camión y voy de una obra a otra descargando, yo qué sé, palés de ladrillos, por ejemplo. Y a veces, claro, esto lo hace la grúa, pero yo tengo que engancharle y tal, tengo que hacer mucha fuerza».
Entonces, sabiendo eso, vamos a proponerle una cirugía, un tratamiento que esté enfocado a que el paciente pueda hacer fuerza. Necesita mucha estabilidad en esa muñeca. Entonces, a lo mejor hay una cirugía que le permite tratar esa pequeña artrosis, o esa secuela de un ligamento roto, lo que sea, conservando movilidad, pero le va a dar dolor y, además, no puedes garantizar que le vas a quitar el dolor, y va a tener una baja muy prolongada. Este paciente es autónomo, quiere volver a trabajar cuanto antes: pues le propones una cirugía que es un poquito diferente, que sacrifica un poco el rango de movilidad, pero le permite tener fuerza y una curación más rápida, por ejemplo.
Esto, como dices tú, a colación de esta pregunta que me haces, son cosas que se me ocurren. Pero es algo que sí que lo hacemos: siempre individualizamos el tratamiento que proponemos.
«¿Cuándo podré volver al trabajo?»
Vamos, muy relacionada con lo que me acabas de contar. Es otra pregunta muy común, especialmente entre autónomos, que son los superhéroes de carne y hueso. ¿Cuánto tiempo de baja necesita un paciente y cómo cambia según el tipo de trabajo que tenga?
Ay, esto es una discusión que tenemos a diario en la consulta con más de la mitad de los pacientes. Y, a colación de la respuesta que te di antes, obviamente el tratamiento hay que individualizarlo. Pero vamos, por ejemplo, una fractura de muñeca en una señora de cuarenta años que tiene una fractura que cumple todos los criterios de inestabilidad: son tratamiento quirúrgico sí o sí, no hay mucho que discutir ahí. Y bueno, pues el tiempo de baja laboral va a depender de la profesión que tenga este trabajador.
Hay pacientes, y desgraciadamente no son pocos, y me da mucha tristeza, que son un poco gandulillos. A veces lo vemos en algunos pacientes trabajadores por cuenta ajena que tienen eso, que al final se acomodan ahí en el sofá y dicen: «Oye, pues no se está tan mal sin trabajar» y tal y cual. Entonces intentan ahí alargar la baja un poquito bastante más de lo necesario. Pero bueno, no todos son así, y casi todos quieren volver al trabajo. Sobre todo, como dices tú, los autónomos, los superhéroes en España, y gente en general responsable.
Por ejemplo, imagínate tú en tu profesión: tú no estás cargando sacos de cemento ni estás cogiendo sandías en el campo. Tu trabajo es más de labores administrativas. Entonces, a lo mejor tú tienes una fractura de muñeca y, con una ortesis adecuada, o sea, una especie de inmovilización, una muñequera adecuada, y compaginando el tiempo que necesitas para hacer la rehabilitación correcta, podrías estar trabajando a las dos semanas, a las tres como mucho, por ejemplo.
O un paciente que se opera un túnel carpiano y su trabajo consiste en conducir un taxi. Yo he tenido pacientes que se han operado un túnel carpiano y han ido un viernes y el lunes ya están trabajando con su heridita, protegiendo un poquito los puntos y tal, pero sin hacer grandes esfuerzos, y pueden hacer su trabajo perfectamente. Bueno, pues esto es algo que se puede hacer, evidentemente.
Otros casos, lo contrario: la reincorporación temprana podría ser un error. Gente que, yo qué sé: «Es que yo tengo una empresa de reformas, yo soy el jefe, yo tengo que hacer esto, yo tengo que hacer lo otro». Y se opera de un tendón y entonces, antes de tiempo, dice: «Pues mira, ya he recuperado la movilidad», y de pronto se pone con una engrilletadora o alguna herramienta que tenga que hacer fuerza con la mano, pam, y se le vuelve a romper el tendón y volvemos a la casilla de salida. Entonces, bueno, ahí fue un error reincorporarse demasiado pronto.
Es muy variable. Por eso siempre hay que individualizar el tratamiento y jugar un poquito con estos detalles.
«¿Dolerá mucho la operación?»
Vamos con otro clásico, una pregunta que oirás cada vez que plantees una cirugía. Y es que el miedo al dolor es una de las mayores barreras para operarse. ¿Cómo explicas a los pacientes qué esperar en términos de dolor y de postoperatorio?
Pues mira, Javi, gracias a Dios, esta pregunta sí me la hacen, pero poco, poco. Básicamente se resuelve explicando cómo hacemos el proceso de la anestesia. Hoy en día esto está muy estandarizado y los anestesistas tienen mucha experiencia. Sobre todo para el tema de la cirugía de la mano, hacemos muchos bloqueos regionales. Eso quiere decir que el anestesista, con ayuda de un ecógrafo, es capaz de anestesiar a nivel de la axila todo el brazo para que el paciente pueda estar durante horas sin sentir absolutamente nada. Y no va a sentir absolutamente nada.
Si además el paciente está nervioso por lo que sea y quiere echarse una siesta mientras lo operamos, porque no le apetece escuchar las cosas que estamos diciendo, o si decimos «ahí va» o «ups», cosas así, pues entonces se le puede poner una sedación, y el paciente se echa una siestita y luego se va despertando según acabemos. Esto es como tratamos la gran mayoría de estos casos.
Algunos pacientes, pues: «Oye, que me duele», «oye, que siento la mano», «oye, no sé qué, que la anestesia regional no me ha cogido bien». Bueno, pues entonces ya pasamos al siguiente nivel de anestesia: se hace una anestesia general, que para eso está la anestesia, para que no le duela al paciente.
Luego, el paciente que sabe, el paciente prevenido, es un paciente que tolera mejor el dolor. Porque cuando se le pasa el efecto de la anestesia, después de una cirugía más o menos seria, grande, o una fractura de muñeca o una fractura de codo, duelen bastante. Si yo le explico al paciente: «Oye, mañana, cuando se te pase la anestesia, te va a doler bastante», cuando se lo explicas, el paciente ya no se sorprende tanto de que le duela mucho.
Entonces, también le pautas una medicación acorde al dolor que crees que va a sentir y acorde al tipo de paciente que sea. También te digo una cosa: los hombres son mucho más quejicas que las mujeres, o sea, toleran generalmente peor el dolor que las mujeres. Hay de todo, pero generalmente, así. Y cuanto más tatuados, peor todavía. Esto es otra historia, esto es otro mito de los que podemos hablar otro día si quieres, pero esto es importante saberlo.
Entonces, el paciente que sabe lo que le espera está más preparado también a nivel psicológico y puede adaptarse mejor a esta situación. Y luego también le explicas signos de alarma, diferencias entre el dolor normal y cuándo sí se tiene que preocupar, cómo tomarse los analgésicos correctamente y, bueno, todas estas cosas.
«¿Podré beber alcohol después de la cirugía?»
Hay una pregunta que me comentaste que nadie te hace, pero deberían. ¿Deberían hacértela? ¿Y puede el alcohol afectar a la recuperación?
Esto te lo comenté cuando me preguntaste mitos y estas cosas, ¿sabes?, porque me hace gracia, porque siempre se ven los memes, los chistes que pululan por las redes y todo esto. Siempre, a cualquier paciente le dan un tratamiento, aunque sea un antigripal y tal, y: «¿Podré tomar alcohol?». Todo el mundo preocupado con «oye, que es viernes, que esta noche salgo, que me voy a tomar una copa, yo qué sé, ¿podré tomar alcohol?». Pues, curiosamente, me llama la atención que es una pregunta que en la consulta no me hacen prácticamente nunca. De hecho, casi ni lo recordaría.
Pero bueno, el alcohol, por suerte, para las cirugías en miembro superior tiene poca importancia. A no ser que te pilles una borrachera o tengas daños en el hígado, en el riñón, que pueden interactuar con la medicación que pautes al paciente. Pero lo que sí influye, y muchísimo, es el tabaco. El tabaco es un problema enorme. Es un problema enorme antes de la cirugía, durante la cirugía, con la anestesia, y después. Favorece la aparición de infecciones, retrasa la cicatrización, retrasa la consolidación de las fracturas y favorece las rigideces articulares.
Entonces, el tabaco es un problema, y es un problema siempre. Digan lo que digan, es un problema siempre. En la anestesia también tiene mucha influencia el tabaquismo, sobre todo si tiene que ser una anestesia general. La forma en la que vas a reaccionar a la medicación que se te pauta: todo influye.
Y bueno, luego, una cosa que sí que me han dicho a posteriori, volviendo a lo del alcohol que me dijiste: en la consulta no recuerdo que me lo pregunten, pero luego, ya después, dicen: «Por cierto, me tomé un par de cervecitas y tal, espero que no haya pasado nada».
Bueno, eso ya a toro pasado, ¿no? Cuando el mal ya está cometido.
Ya, ya, claro. Entonces, bueno: «Hombre, no te convenía mucho, pero estamos bien. Pues bueno, ya no podemos volver atrás».
Sí. Bueno, aquí queda dicho, y si les mandas escuchar este episodio ya no tienen excusa. Ya sabemos que ni durante ni después de la operación hay que tomar alcohol.
«¿Por qué mi mano sigue hinchada después de la cirugía?»
Otra pregunta habitual que escuchas en tu consulta. Algunos pacientes se preocupan cuando ven inflamación. ¿Cuándo es normal y cuándo es un hecho preocupante?
A ver, cualquier cirugía, siempre que cogemos un bisturí y hacemos la incisión, eso es una agresión. Entonces, nuestro cuerpo reacciona a esto. El proceso de cicatrización es un proceso que viene inducido por un proceso inflamatorio. La inflamación realmente es un proceso de curación: nuestro cuerpo está intentando arreglar algo. Por eso, después de una cirugía, inmediatamente hay un proceso de inflamación, que es esta cicatrización inicial. Es bastante normal que se hinchen.
Pero pocas veces vemos un edema importante, siempre que hacemos una buena hemostasia. La hemostasia quiere decir que haces un control del sangrado durante la cirugía. Si controlas esto, te tomas tu tiempo en hacer un abordaje quirúrgico correcto, respetando la anatomía, y luego lo vuelves a hacer a la hora de cerrar las heridas, vas a tener menos complicaciones con esto.
Ahora, cuando veo que una mano está muy hinchada porque tiene un… Es muy raro, es muy, muy, muy raro, pero puede ser: vamos, algo ha pasado, algo no ha salido bien. Pero es muy raro. No: es porque los pacientes no han hecho caso de las recomendaciones. Las recomendaciones básicas después de una cirugía es: tenga usted la mano en alto, por encima de la altura del corazón, para evitar que se le hinche. Segundo: mueva mucho los dedos, si la cirugía lo permite; abra y cierre el puño para evitar que se le hinche la mano.
Cuando un paciente me viene al cabo de cinco días, o una semana, o dos semanas después de la cirugía con la mano hinchada como un… vamos, como un tomate, está claro que no me ha hecho ni caso. Está claro. Y no pueden engañar a nadie: en esto ya tenemos unos cuantos años de experiencia. Entonces, bueno, pues hay que insistirles: «Ponga esto aquí, con la mano, y abra y cierre el puño».
A veces es cierto que el paciente no tiene culpa ninguna y puede ser que tenga un vendaje muy apretado, o que durmiendo se le haya caído el brazo hacia abajo y ahí esté en una posición mala y se le haya hinchado por eso. Entonces, lo que nosotros tenemos que hacer es indagar un poquito qué ha pasado y, sobre todo, solucionarlo. Intentar explicarle: «Bueno, vamos a hacer esto, esto y esto para reducir este hinchazón».
A veces el hinchazón puede ser un signo de que algo está bastante mal: puede tener una infección, una complicación por una infección. Eso es una complicación muy severa y que muchas veces requiere una nueva intervención quirúrgica para limpiarlo. Esto es extremadamente poco frecuente en la cirugía de mano, extremadamente poco frecuente, pero cuando se da hay que darse prisa. Entonces, bueno, es un signo que hay que tener en cuenta.
«¿Me quedará cicatriz?»
Otra pregunta habitual. Porque, no nos engañemos, la estética importa, y sobre todo en las manos, que es un elemento tan visible. ¿Cómo han evolucionado las técnicas para minimizar las cicatrices en la cirugía de mano?
Pues mira, en la cirugía de la mano, gracias a Dios, tenemos unas técnicas que han ido cogiendo mucho volumen, mucha carrerilla en los últimos años. Son, sobre todo para la muñeca, las técnicas de artroscopia. Antes había que abrir la muñeca de cabo a rabo, de arriba abajo, para tratar una lesión de un ligamento o una fractura, un escafoides. Hoy en día esto lo podemos hacer con una técnica mínimamente invasiva que se llama artroscopia de muñeca.
Las incisiones para meter el artroscopio, o sea, el instrumental: estamos hablando de incisiones de dos o tres milímetros, o sea, muy, muy pequeñitas. Y además están en una zona en la que no hace falta ni siquiera suturarlas, porque colocamos la muñeca con una leve extensión y ya cicatriza eso, además rápido, bien y sin necesidad de suturarlo.
También para ciertas fracturas, por ejemplo una fractura de escafoides o fracturas alrededor de las articulaciones en los dedos, utilizamos una técnica de osteosíntesis mínimamente invasiva, que con una pequeña incisión, simplemente para que pueda entrar el tornillo, bueno, y el instrumental que hay que emplear para reducir la fractura y tal, conseguimos tratar fracturas de una forma, vamos, espectacular, porque apenas deja herida, y cuanto menos herida tengas, menos molestias vas a tener a nivel de la piel.
También es cierto que la técnica de sutura en algunas partes de la mano y de la muñeca ha mejorado. Usamos sutura intradérmica, que deja unas cicatrices mucho menos visibles, más estéticas, más discretas.
Consejo final: lo que todo paciente debería preguntar antes de una cirugía
Carlos, si tuvieras que decirle a un paciente qué pregunta nunca debería olvidar antes de operarse, ¿cuál sería?
Mira, Javi, una pregunta que a mí me gustaría oír cuando estoy hablando de la cirugía que vamos a hacer al paciente sería, por ejemplo: «Doctor, ¿qué puedo hacer yo para asegurarme de que todo salga bien?». Esto me parecería una pregunta maravillosa. «¿Qué puedo hacer yo? ¿Cómo puedo poner de mi parte para que esto quede…?». Pues eso es una pregunta que me gustaría que me hicieran. Pocos pacientes las hacen, y si no me las hacen, ya se lo digo yo. Entonces, bueno, esto es para recalcar la importancia que tiene que el paciente participe activamente en su propia recuperación, que es fundamental.
Pues las preguntas en consulta son clave para tomar decisiones informadas. Si tienes dudas, pregúntalas, porque cuanto más claro tengas el proceso, mejor será tu recuperación.


