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Lesiones de mano, muñeca y codo en el trabajo y el deporte: cuáles son y cuándo consultar
El Dr. Carlos Thams repasa las lesiones de mano, muñeca y codo que más ve en trabajadores y deportistas, cómo se diagnostican y cuándo conviene consultar. Debajo del vídeo tienes la transcripción completa, pregunta a pregunta.
Lo esencial del episodio
- Los traumatismos de alta energía en la mano, la muñeca y el codo llegan sobre todo de trabajadores de la construcción y de repartidores que sufren accidentes de moto o patinete.
- Entre los deportes, el Dr. Thams señala el balonmano, los deportes de lucha y, con gran diferencia, el crossfit como los que más lesiones del miembro superior provocan.
- Hay lesiones de ligamentos de la muñeca que parecen banales y se aguantan con una muñequera, pero que sin tratamiento dan lugar a secuelas como la artrosis de muñeca.
- La rotura del tendón del bíceps distal no avisa con dolor previo y, según el Dr. Thams, la operación tiene una ventana de unas tres semanas desde la lesión para ser exitosa.
- Ante un dolor que no termina de quitarse, que ha ido a más o que impide ciertas tareas, el Dr. Thams recomienda consultar sin miedo con un cirujano de mano.
Transcripción de la conversación entre Javier Vicente y el Dr. Carlos Thams.
Tenemos hoy al doctor Carlos Thams para hablar de las lesiones más frecuentes en codo, muñeca y mano en el ámbito laboral y en la práctica deportiva.
¿Cuáles son los perfiles profesionales y deportistas que visitan con más frecuencia tu consulta?
Pues mi consulta de traumatología especializada en cirugía de la mano, muñeca y codo se llena de profesionales un poquito de todas las especies, y deportistas también, claro que sí. Sobre todo aquellos trabajadores que trabajan en la construcción o en los servicios, como los repartidores, que sufren accidentes de tráfico, sobre todo accidentes de moto o patinete. Esos son los que con mayor frecuencia van a sufrir un traumatismo de alta energía que va a provocar una lesión más o menos grave en la mano, la muñeca o en el codo.
Y en cuanto a deportistas, vemos un poquito de todo. Todo aquel ser humano que practique alguna actividad que pueda hacer que se caiga, y eso puede ser desde dar un paseo por la acera hasta hacer descensos en mountain bike, pues cualquiera puede ser candidato potencial.
Ahora, en cuanto a volumen, tal vez hay algunas prácticas deportivas más lesivas que otras, por ejemplo en la relación de cantidad de gente que practica ese deporte y gente que sufre una lesión en el miembro superior. Por ejemplo, los jugadores de deportes como el balonmano son bastante proclives; deportes de lucha; y, con gran diferencia sobre cualquier otra práctica deportiva que he conocido hasta ahora, el crossfit. El crossfit es muy lesivo, es muy lesivo, y da lugar a bastantes lesiones.
Cuando acuden a ti, ¿cómo de severas son las lesiones que presentan?
Hay de todo, hay de todo, Javier. Hay a veces pacientes que acuden con lesiones que son una emergencia quirúrgica, como por ejemplo alguien que ha perdido una parte de la mano, para un reimplante, o una amputación de la punta del dedo; luxaciones, cuando no una fractura-luxación. Esto lo vemos sobre todo con accidentes de moto o patinete, accidentes de tráfico de alta energía, que vienen con el codo destrozado y fuera de su sitio. O también lesiones más banales: el que se cae, se clava una pequeña púa y tiene la suerte que no se le infecta, porque los hay que se infectan también. Hay de todo, hay de todo.
Y bueno, hay a veces lesiones que parecen banales pero que, si no se tratan, van a dar lugar a secuelas invalidantes. Hay algunas lesiones ligamentosas en la muñeca, por ejemplo, que duelen a veces con algunos gestos, no todo el día; no duelen cuando estás en reposo; te pones una muñequera y puedes aguantar. Pero, si no las tratas, va a dar lugar a la aparición de secuelas como la artrosis de muñeca, por ejemplo.
Y luego hay otras lesiones que son a lo mejor espectaculares, porque sangran mucho o porque tienen una gran deformidad, un dedo que se luxa, por ejemplo, pero que, si las tratas de forma adecuada en el momento adecuado, pues tienen muy buen pronóstico y pueden no dejar ningún tipo de secuela.
Vamos ahora por partes. Vamos a hablar de momento de las lesiones de la mano.
¿Cuáles son las lesiones más comunes en la mano relacionadas con actividades profesionales y deportivas?
Pues lo podemos englobar en tres tipos de causas que pueden lesionar la mano un poquito. Que son, por ejemplo, los gestos, movimientos repetitivos: por ejemplo, un mecánico que está todo el día con el destornillador, o la señora de la limpieza que está todo el día escurriendo la bayeta, el camarero que está llevando la bandeja en hostelería. Pueden dar lugar a inflamación de tendones, a rotura de tendones, cosas así.
Los golpes: cualquier tipo de golpe, obviamente. Profesiones en las que haya más facilidad para recibir un golpe con un martillo; la gente que trabaja en mantenimiento de montes o jardines; gente que trabaja en la industria metalúrgica también; mecánicos; plataformas petrolíferas. Estos trabajadores son proclives a recibir un golpe fuerte involuntario. Entonces, bueno, ahí puede romperse cualquier cosa, según como venga el golpe, ¿no?
Y también las lesiones por fuerza. Pacientes, por ejemplo, que quieren levantar un objeto muy pesado y lo quieren hacer con una mano porque en la otra llevan una herramienta; escaladores que tienen que levantar su propio peso subiendo la pared. Son muy frecuentes las lesiones de las poleas que mantienen pegaditos a los huesos los tendones flexores de los dedos, por ejemplo. Cada patología, cada deporte tiene su idiosincrasia, ¿no?
¿Qué estructuras suelen lesionarse? ¿Tendones, ligamentos y articulaciones, huesos?
De todo un poco, de todo un poco. A veces depende del mecanismo de acción, ¿no? Por ejemplo, estamos hablando de un accidente: puede ser con un corte, el cocinero que está cortando un queso muy duro y se le va el cuchillo y, pam, se corta unos tendones en la mano; que también se puede cortar tendones y nervios. El trabajador, por ejemplo un encofrador: con frecuencia se lesionan los dedos, sobre todo en la zona de la punta de los dedos.
El motorista que se cae haciendo motocross y se rompe el codo y se le va el dedo. El esquiador: hay una lesión que se llama pulgar del esquiador, que también es bastante frecuente, con los bastones. Pero esta lesión le puede ocurrir a cualquiera que se caiga de su propia altura, de una silla, en el suelo, y pone el pulgar en una posición incorrecta: se rompe un ligamento que estabiliza la articulación metacarpofalángica en el pulgar y, si no se trata, puede dar lugar a secuelas también. Hay numerosas cosas que pueden fallar.
Ah, sí. Vamos, ¿te parece?, con las lesiones en la muñeca.
¿Qué tipos de lesiones de muñeca son típicas en diferentes profesiones y deportes?
Bueno, vamos a hablar de algunas lesiones típicas. Las fracturas de muñeca. Las fracturas de muñeca son muy frecuentes en trabajadores de la construcción: se suben a un andamio, por el motivo que sea el andamio cede o ellos pierden el equilibrio, se caen de una altura, además a veces son alturas considerables, y para proteger la cabeza, la cara, instintivamente ponen la muñeca, que absorbe el impacto y se destroza la muñeca. O sea, son fracturas además de alta energía, muy severas.
Repartidores de moto, repartidores de Glovo: cada vez que pides una pizza estás poniendo en riesgo la salud de un trabajador de estos. Y a veces, no sé cómo será en tu situación, pero yo he visto motoristas lesionados desde hace muchísimos años y he conocido muy, muy, muy, muy pocos que reconozcan que la culpa del accidente pudo haber sido suya. Entonces, bueno, ellos mismos lo están explicando: el motorista está expuesto a sufrir un accidente que, según ellos, casi nunca es culpa de ellos, pero que no tienen más coraza que su propio esqueleto. Entonces ahí es donde vienen las fracturas, y las fracturas de muñeca son muy frecuentes.
Por ejemplo, una rotura de un ligamento que se llama fibrocartílago triangular. Este ligamento estabiliza la articulación entre el radio y el cúbito distal, que viene siendo más o menos aquí, si alguien puede ver esta imagen: el borde cubital de la muñeca. Entonces, instaladores de muebles, por ejemplo, o trabajadores del pladur, electricistas, que trabajan con taladros eléctricos: a veces el taladro engancha en una piedra más dura, o se engancha en un alambre o lo que sea, se queda atascado y hace un giro muy brusco. Y eso es un mecanismo de acción típico de roturas de este ligamento. Tenistas también se lesionan con frecuencia el fibrocartílago triangular, como les ha pasado a algunos tenistas conocidos, o los de baloncesto también.
Luego tenemos la lesión del ligamento escafosemilunar. Es otro ligamento estrella en la muñeca, que además, cuando se lesiona, puede potencialmente dar lugar a secuelas bastante severas. Y esto ocurre en deportistas que sufren caídas de alta energía también. Veo mucho, por ejemplo, gente que hace descenso de bicicleta, patinetes eléctricos, de todo. Ahí, esto le puede pasar a cualquiera, pero es cierto que hay algunos deportes que son un poquito más proclives a ello.
¿Cómo se diagnostican y tratan estas lesiones?
Bueno, lo primero es la valoración clínica, es decir, la entrevista con el paciente: que me cuente un poco qué le ha pasado, cuándo le ha pasado y cómo le ha pasado. Eso influye mucho, eso ya tiene una información importantísima. Y la exploración física, lógicamente.
Casi todos los pacientes tienen dos manos, entonces me sirve siempre. A muchos les llama la atención que mire primero la mano no lesionada, un poquito para hacerme una idea de cómo es cada uno. He visto miles de manos, cientos de miles de manos, pero siempre me gusta ver cómo es cada uno, y eso me sirve de chuleta, y luego ya puedes comparar con la otra.
Y siempre un truco importante en la exploración física es ir de lo que tú sospechas que menos le va a doler al paciente a lo que crees que más le va a doler al paciente. De esa forma va a colaborar mejor en la exploración. Porque si yo voy de entrada… Yo creo que ya cuando entra por la puerta muchas veces ya sabes lo que tiene el paciente antes de que abra la boca, por cómo está inmovilizado, el vendaje que tiene, lo que sea. Hay cosas que te dan pistas, ¿no?
Pero bueno, ya te cuenta, te va dando un poquito más de información, y seguro que se ha roto esto. Si voy directamente ahí, le voy a hacer un daño terrible y ya va a adoptar una actitud defensiva, y eso puede luego enmascarar una buena exploración física. Bueno, eso es lo importante, lo más importante.
Ahora, si son traumatismos de alta energía, siempre hay que hacer radiografías. Siempre, siempre, siempre. Con mucha frecuencia hay fracturas implicadas. La radiografía nos da una información muy valiosa sobre la situación ósea, pero también nos da información indirecta sobre cómo están colocados los huesos entre sí. Eso también es útil para ver lesiones ligamentosas.
El TAC, el escáner, se utiliza para ver con más detalle las lesiones óseas. Lo pedimos por sistema en todas las fracturas de muñeca, porque nos ayuda a planificar el tratamiento quirúrgico que casi todas van a necesitar.
Y luego tenemos la resonancia magnética. La resonancia magnética es una prueba no ionizante, o sea, en teoría segura para el paciente, que nos da bastante información sobre lesiones de partes blandas asociadas: a lo mejor tiene una tendinitis, a lo mejor tiene una rotura de un tendón que no tenemos claro, o lesiones de ligamentos. Otras exploraciones que utilizamos son la ecografía y, bueno, ya hay otras que yo prácticamente no uso nunca, como la gammagrafía, que esa la usamos cuando tenemos sospecha de una patología infecciosa o tumoral.
Vamos ahora a hablar de las lesiones en el codo.
¿Cuáles son las lesiones más frecuentes en el codo debido a actividades profesionales y deportivas?
Las más frecuentes, tanto en el mundo laboral como deportista, con diferencia, es un problema inflamatorio por una sobrecarga de la musculatura extensora, lo que viene acabando por desarrollar una inflamación de la inserción de estos músculos en el cóndilo lateral del húmero, que viene siendo el punto óseo más lateral del codo, que se llama epicóndilo lateral. Por eso se llama epicondilitis lo que estoy describiendo. También conocido como codo de tenista, porque es muy frecuente con mecanismos de supinación y extensión de muñeca y dedos.
Pero fíjate, Javier, que no hay que ser tenista profesional para que te pase. Simplemente ser alguien que está todo el día manejando un ratón o aporreando un teclado puede desarrollar este problema. Puedes desarrollarlo incluso tú mismo cuando vas a hacer la compra y tienes el carrito medio lleno y te llaman por teléfono, y vas con una mano agarrando el teléfono y con otra conduciendo el carrito, y «ahora voy a girar al pasillo ese de los pañales» y, pum, te da un dolorcito ahí que no es muy intenso, pero está. Y al día siguiente te vuelve a doler, y al día siguiente te duele un poquito más, y tienes sensación de quemazón. Así empiezan algunas epicondilitis.
Luego, otras lesiones bastante frecuentes, que antes eran mucho menos frecuentes pero que ahora ya se han instalado en las patologías típicas, sobre todo en gente que hace mucho deporte de fuerza, gente que hace pesas, son las lesiones del tendón del bíceps distal. Que además no avisa: no es que te avise con un dolor ahí típico de una tendinitis previa, no; de pronto, pum, se rompe. Hay una debilidad en la relación anatómica entre el tendón y su inserción en la tuberosidad del bíceps, en el hueso del radio, y se te sube la bola del bíceps hasta arriba, te da ahí un hematoma, duele.
Y además esto luego, curiosamente, se operan, quedan de maravilla, pero tienen una ventana biológica muy estrecha, muy reducida: desde el momento que te lesionas hasta que la operación puede ser exitosa son unas tres semanas, aproximadamente. Más allá de eso ya la cosa se complica bastante.
Luego, otras lesiones ya por gravedad. Estas eran las lesiones de codo tal vez más frecuentes que vemos, que no son demasiado graves. Pero ya por gravedad, las fracturas-luxaciones. La combinación de una fractura puede ser un problema, sobre todo si asocia lesiones de ligamentos también, o fracturas de varios huesos. A veces hay que reducir el codo, darle una forma, una posición anatómica, hasta que ya pueda resolver el puzle y hacer una cirugía, que es bastante complicada, de estas lesiones de codo. Típico: accidentes de moto o caída de un andamio con cierta altura; o sea, traumatismo de alta energía.
Mira, en esta imagen, Javier, a ver si puedes enfocar, si se ve: esto que tengo aquí es una prótesis de cabeza de radio. Es como una especie de disco metálico que se utiliza para sustituir la cabeza del radio. La cabeza del radio es la parte articular del radio en el codo, que tiene esta forma de disco, y se rompe con frecuencia en gente que cae con el brazo extendido: por transmisión de fuerzas impacta y choca con el húmero y se rompe.
Entonces, cuando son fracturas poco desplazadas, se pueden sintetizar con un tornillito; a veces no hace falta sintetizar nada y simplemente esperar a que cure en dos, tres semanas y empezar a mover. Pero otras veces está tan destrozado que lo mejor es sustituirlo con una prótesis como esa.
¿Qué diferencias existen en el tratamiento entre lesiones agudas y crónicas en el codo?
A ver, la diferencia es el tiempo, ¿no? Agudo y crónico es un concepto temporal. Ahora, hay lesiones agudas que pueden tratarse de forma diferida, hay lesiones agudas que hay que tratar sobre la marcha y lesiones crónicas que un paciente va aguantando, va aguantando, hasta que no aguanta más, y luego para él es una urgencia.
Por ejemplo, hay algunos casos de epicondilitis por una sobrecarga muscular importante, hasta el punto de incluso comprimir estructuras nerviosas que ya pueden afectar un poco la función de la mano, o ser un dolor que realmente afecta a su vida laboral y personal. En el momento que está desesperado, ha probado de todo, bueno, pues para él es una urgencia, aunque no lo sea realmente. Pero bueno, son conceptos un poquito diferentes.
Una urgencia en una patología de codo es, sobre todo, cuando son lesiones o fracturas abiertas, o una luxación: el codo no está bien reducido, se ha perdido la congruencia articular y eso hay que restaurarlo lo más rápido posible para prevenir, reducir posibles complicaciones, como lesiones nerviosas asociadas o secuelas por rigidez, etcétera. Luego hay fracturas, por ejemplo una fractura de cabeza de radio que no tenga una luxación asociada, que puede convertirse en una urgencia diferida. Es decir, hay que hacerlo, cuanto antes mejor, pero no pasa nada si se espera un par de días, incluso una o dos semanas.
Luego, las crónicas. Tenemos la epicondilitis, de la que hemos hablado; la epitrocleítis, que viene siendo el codo de golfista, que es muy parecido pero ocurre en la parte interna del codo. Con frecuencia esta inflamación asocia también una neuritis del nervio cubital. Entonces el paciente va a tener una sensación de quemazón en el antebrazo y hormigueos afectando sobre todo al meñique.
Y luego otras lesiones crónicas son secuelas de fracturas o una secuela de una luxación de codo. Por ejemplo, un paciente que se dedica a la lucha libre: en un combate, pum, alguien hace una llave un poco pasado de fuerza o lo que sea y se le luxa el codo. Ahora, no pasa nada, no tiene fracturas asociadas: va a un centro médico, se le reduce la luxación de codo, se da el tiempo necesario para que las estructuras ligamentosas cicatricen y el paciente tiene un codo que funciona otra vez correctamente.
Pero unos años más tarde, que pueden ser dos, cinco, diez, quince años, es muy variable, el paciente acude porque le duele el codo, no es capaz de estirarlo del todo; antes sí podía, pero ahora de pronto ya no puede. Entonces han aparecido cambios degenerativos secundarios a esa lesión previa. El cartílago tuvo sus lesiones y el cuerpo interpretó esas lesiones traumáticas como que algo no está bien, y se inicia ese proceso de artrosis secundaria a un traumatismo.
Y también los ligamentos, cuando se rompen y cicatrizan, lo pueden hacer mejor o peor, pero no van a tener la misma elasticidad o las mismas propiedades biológicas que un ligamento sano. Eso también: con el tiempo se endurece el tejido y limita la movilidad.
¿Qué factores de riesgo aumentan la probabilidad de sufrir una lesión en la mano, muñeca o codo durante ciertas actividades?
Pues aquí un pecado importante es el exceso de confianza. Por ejemplo, trabajadores que van a sufrir, o que tienen más posibilidades de sufrir, una lesión severa, un accidente importante: hay dos poblaciones. Primero están los principiantes, los que son nuevos, los que todavía no conocen muy bien cómo funcionan las cosas y están en ese proceso de aprendizaje.
Bueno, hay gente que es muy avispada y pone toda su atención en hacerlo bien, en no lesionarse; gente más despistada, o gente que le importa todo un bledo. Entonces, bueno, pues hay de todo. Pero esos son los que, por ejemplo los que trabajan en mantenimiento de cualquier industria, los principiantes son bastante fáciles de que en algún momento tengan algún tipo de accidente.
Y por otro lado están los expertos, los experimentados, los veteranos, los que lo han hecho miles de veces y miles de veces siguen haciéndolo. Y de pronto, yo qué sé, están pensando, yo qué sé, «ahora tengo que pensar en la jubilación» o «a dónde me voy de vacaciones», que si tal, y hacen de una forma automática un gesto que han hecho miles de veces, pero por un motivo bajan la guardia y cometen un error. Estos también sufren accidentes importantes.
Y luego, deportistas, es lo mismo. O sea, exceso de confianza: «yo puedo con esto, yo soy capaz». Lo vemos, por ejemplo, en crossfit, donde a veces tienes que hacer ejercicios hasta no poder más. Bien, a lo mejor tu resistencia cardiovascular te permite llegar muy lejos, pero a lo mejor tus tendones no, o tu capacidad muscular es un poco limitada.
Ahora, si has sido un gran deportista durante mucho tiempo y haces el crossfit utilizando el sentido común, no hay ningún peligro, no tiene por qué haberlo. Pero si eres el típico cuarentón con barriguita que dices: «Uy, esto me ha dicho el médico, que tengo que quitarme la pancita, me voy a meter al crossfit, que están todos muy cachas», y empieza a hacerlo ahí todo hipermotivado, oye, raros son los que no acaban lesionados. Entonces, bueno, eso: hay que tener cuidado.
Hombre, en el mundo laboral siempre, siempre hay que seguir a rajatabla las medidas de prevención de riesgo laboral, que para eso están. Yo no me canso de ver gente que se cae de un tejado, de un andamio, que no tenía ni arnés ni casco, y alguno incluso que te viene con chanclas. Eso menos, pero eso es de cajón.
El motorista que conduce a lo loco, esquivando coches entre dos carriles que están en marcha, por ejemplo, se la está jugando. O sea, no todos los conductores van siempre pendientes de ti: van pendientes de ellos mismos, o quieren cambiar la cadena de la radio, o están los despistados que van con el WhatsApp. Oye, te lo estás jugando. Si encima tú conduces de una forma un poco temeraria… no se lo pongas en bandeja.
Y bueno, en fin, siempre hay que evitar excesos de confianza y nunca bajar la guardia. Deportistas que tienen una carrera larga, deportistas profesionales con una carrera longeva, son aquellos que se han cuidado, que no han cometido más excesos de la cuenta, que conocen su cuerpo y que hacen caso a los signos de alarma: «Oye, que tengo un dolorcito aquí en el tendón de Aquiles, mejor voy a dejar de hacer mucho salto durante unos días, a ver si tal, o consulto con un médico o un fisio». Pues bueno, bien. Hay que escuchar a nuestro cuerpo.
Si nos duele, ¿cuándo hay que considerar acudir a un cirujano de mano?
Buena pregunta. Depende del dolor, depende de muchos factores. Pero si es un dolorcito que no termina de quitarse, que no es todos los días pero que tienes sensación de que ha ido a más, o que te impide hacer ciertas tareas; has consultado con tu amigo el fisio, tu médico de cabecera te ha mandado ibuprofeno, pero no, no tal… No te inventes las cosas. Pocas personas saben más de patología de mano y muñeca que un cirujano de mano y muñeca.
¿Qué opciones de tratamiento están disponibles para estas lesiones, tanto quirúrgicas como no quirúrgicas?
Bueno, eso depende siempre del tipo de lesión. Esto es muy general; aquí estamos hablando, abarcando desde lesiones tendinosas, fracturas, de todo un poco. Entonces, si hablamos por ejemplo de una tendinitis, de entrada lo que se intenta hacer es un poquito de reposo. Las inmovilizaciones nocturnas pueden ayudar, según qué tipo de tendinitis. La fisioterapia para la tendinitis sí es muy útil, casi siempre.
Pero, por ejemplo, para una fractura de muñeca hay que casi siempre acabar en quirófano; algunas excepciones, de las que ya hablaremos en su debido momento, pero ahí no hay mucho donde elegir. Una lesión del tendón del bíceps: lo dicho, si lo cogemos a tiempo y podemos restaurar la anatomía como es, lo mejor es operarlo. Porque, yo siempre lo digo, restaurar la anatomía nos da muchas más posibilidades de éxito a largo plazo.
Otras veces es aplicar el sentido común. Hay pacientes mayores, que tienen muchos años y muchas patologías y que están mal del corazón, que se caen, se pueden romper la muñeca, pero, por su capacidad, o sea, sus otros problemas médicos, a lo mejor no son los mejores candidatos a ser sometidos a un proceso quirúrgico. Entonces ahí hay que explorar alternativas no quirúrgicas que se adapten un poquito a cada paciente.
¿Qué peso tiene la rehabilitación en la recuperación de las lesiones en la mano, muñeca y codo?
La rehabilitación es un concepto; no es solamente la fisioterapia. La rehabilitación comienza en el mismo momento en el que se termina la cirugía, en caso de que sea tratamiento quirúrgico de una fractura; en el momento en el que se permita ya hacer algún gesto sobre una lesión, también implica eso. Entonces, la rehabilitación viene a ser todo ese proceso que viene después de la cirugía o de una inmovilización, ¿no?
En mi opinión, y esto es algo un poco personal, el paciente no debe ser un mero espectador, o no debe ser simplemente el receptor del tratamiento, no. El paciente es el que tiene la lesión y el principal responsable de su lesión y de hacer todo lo posible por que eso se mejore. Entonces, después de una cirugía, por ejemplo una fractura de muñeca, de codo, al paciente se le da una serie de instrucciones para que haga, por ejemplo, ejercicios de movilización precoz, evitar que se le hinche la mano a base de abrir y cerrar el puño. Son pequeñas indicaciones que el paciente debería seguir y, si lo hace, tiene más posibilidades de evitar complicaciones y de que el resultado sea bueno.
Luego, en la fisioterapia: hoy en día, en mi opinión, se pide un poco demasiado para todo. ¿Sabes? Es que ya llegan pacientes que, ya antes de haberles diagnosticado de lo que sea, te están pidiendo rehabilitación. No, es que no. A ver, a lo mejor no te hace falta.
Y dentro de la rehabilitación, pues esto es como todo en esta vida: hay centros más especializados que otros en hacer cierto tipo de rehabilitaciones. La terapia de la mano es una especialidad casi aparte, ¿no? De hecho, en Europa está reconocida como terapeuta de mano la figura, y en España está dando sus primeros pasos, en pañales. Hay terapeutas ocupacionales o fisioterapeutas, o gente que tiene las dos especialidades, que se especializa en este ámbito, porque esto realmente es una combinación de las dos cosas.
Pero no sirve de nada la terapia, o sea, la fisioterapia convencional que se le aplicaría, por ejemplo, a una lumbalgia o una lesión muscular en la pierna, en una lesión en la mano. En la mano, por ejemplo, prácticamente no hay lugar para hacer terapias invasivas, con EPI, o sea, que te clavan agujas y te dan corrientazos ahí, estos fisios electricistas, ¿no? En terapia de la mano eso casi no existe.
Ahora, si es lo único que saben hacer, te lo van a intentar hacer. Tampoco, ¿no? Entonces todo tiene su formación. Yo no me voy a poner a operar una fractura de muñeca si no sé hacerlo, ¿me entiendes?
Claro.
¿Cómo pueden los pacientes adaptar sus actividades para evitar el riesgo de nuevas lesiones?
Bien. Son siempre más conscientes aquellos que ya han sufrido alguna lesión. Ya han visto el peligro y, si consiguen recuperar bien, van a tener mucho más cuidado de ahora en adelante. Estoy hablando de motoristas que deciden cambiar la moto por un coche, o motoristas que de pronto ya dejan de ir como locos y van respetando un poquito más las reglas de tráfico, que para eso están.
Esto lo digo por todos aquellos que todas las mañanas van como locos circulando entre dos carriles de coches que están en marcha. Eso es una práctica peligrosísima y es una de las principales causas de accidentes en la carretera. Pero bueno, no hemos venido a hablar de eso.
La formación es importante. Entonces, por ejemplo, un trabajador tiene que conocer las medidas de prevención de riesgos laborales, tiene que saber cómo ponerse correctamente un arnés para no caerse de un andamio, tiene que saber que el casco, mejor abrochado que suelto. Esas cosas son muy importantes. El encofrador aprende a colocar las manos de forma que no se las lesiona.
El carpintero: todos conocemos carpinteros con menos de diez dedos, todos. Ahora, ya has perdido un cacho de un dedo, ya vas a tener más cuidado la próxima vez. O no. Pero vamos, que ya una vez que te lesionas, aprendes.
En el deporte, lo mismo. Hay prácticas deportivas que requieren una condición física importante y un entrenamiento. Bueno, hoy en día casi todos los jugadores de alto nivel de cualquier deporte, fútbol, baloncesto, tienen entrenamiento de fuerza para que sus músculos estén suficientemente fuertes para prevenir, reducir el riesgo de lesiones. Y eso sirve para casi cualquier cosa.
¿Qué consejo general le darías a alguien que tenga una lesión que parece que no termina de mejorar?
Que no tenga miedo en consultar. A veces, esto se ve mucho más en deportistas: «Puede que tenga algo, no lo sé, no quiero saberlo realmente, no vaya a ser que tenga que tratarme y que tenga que dejar de hacer mi deporte». No. No tengas miedo. A lo mejor tienes una lesión que, si no la tratas, puede dejar alguna secuela. A lo mejor tienes una lesión que tiene una solución de tratamiento realmente sencillo, que puedes estar como nuevo en bastante poco tiempo. Así que no lo dudes: ante la duda, consulta con un experto y que este te asesore.


